<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983</id><updated>2012-01-05T12:48:04.564+01:00</updated><category term='Novela'/><category term='Minificción'/><category term='Cuento corto'/><title type='text'>Maggi Co</title><subtitle type='html'>Entre letras y lienzos</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>29</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-8243666588354026764</id><published>2010-02-12T12:43:00.009+01:00</published><updated>2010-08-18T22:32:18.092+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Luna llena sobre París</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHSBVqT42mI/AAAAAAAAACY/DMVGy-8fLSQ/s1600-h/merlene.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220940077164190306" src="http://bp0.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHSBVqT42mI/AAAAAAAAACY/DMVGy-8fLSQ/s320/merlene.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;I&lt;br /&gt;— ¿Te sientes bien? —preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo tiempo de responder, menos de escuchar las palabras que pronunció mientras hundía la hoja metálica en su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Yo en mi vida me he sentido mejor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;A las tres de la madrugada, cansado de dar vueltas en la cama, se levantó, se vistió a toda prisa y a punto estuvo de estrellar el jarrón, lleno de agua putrefacta y flores marchitas, abandonado en una esquina del escritorio de su habitación. Lo pescó al vuelo pero no pudo evitar que unas gotas se derramaran sobre la descolorida alfombra del departamento y otras pocas salpicaran sus zapatos. ¡Apestaba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pasos resonaron por las calles aún dormidas. Clavó la mirada en los zapatos y sus pensamientos volaron hasta aquel repugnante jarrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo a la altura del antro que se divisaba desde la ventana de su habitación: un local nocturno en el que seguro encontraría lo que buscaba.&lt;br /&gt;En la calle algunos trasnochadores hacían esfuerzos en vano por encajar las llaves en las cerraduras de sus coches. Su aspecto se le antojó lamentable, claro que el de él no era mucho mejor pese a acabar de salir de la casa. Su reflejo en el frío acero de las puertas del local le devolvió la imagen de quien acaba de salir de una trifulca: necesitaba antes que nada un trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro apenas quedaban media docena de clientes que dormitaban su borrachera en las mesas. Se sentó en la barra y sólo cuando el camarero se le acercó reparó en la mujer que, vestida de negro, fumaba unos taburetes más allá. Al ver que la miraba, ella sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía una de esas actrices del cine en blanco y negro: largas piernas, medias de seda, vestido ceñido al cuerpo, escote cruzado, pronunciado, abrigo echado sobre los hombros, labios rojo sangre y el cabello peinado en suaves ondas. Le faltaban las gafas oscuras, pero seguro que a la luz del sol las llevaría. Fumaba como la Dietrich, los mismos gestos, el mismo fruncir de labios, la mirada atenta a las volutas de humo que salían de su boca para perderse en la negrura de aquel lugar. Sólo sus marcadas ojeras y el olor a alcohol revelaban su verdadera identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;− No bebe usted —dijo ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Tampoco usted lo hace —respondió él elevando el tono por encima de la música que unos segundos antes, milagrosamente, había dejado hueco a la voz de ella, y tomando la copa que le traía el camarero fue a su encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Gabriel Gaël —dijo tendiéndole la mano. Ella se la estrechó pero no pronunció el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Francés? —le preguntó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;— Americano —le respondió el— No se deje engañar por un simple nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación osciló entre sus acentos y los lugares comunes que habían conocido. En realidad, frases inconexas que dejaban una pincelada aquí otra allá. Así, nada sabían el uno del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había pasado más de una hora y la mujer no hacía ademán de moverse. Él tenía la certeza de que saldrían juntos de allí. Ella pidió una nueva copa. Él pensó que iba a gritar y se sorprendió de su impaciencia. Finalmente se levantó, esperó a que él hiciera lo mismo y se colgó de su brazo cuando empezaron a caminar. A él le hubiera gustado acompañarla a su casa, pero no se atrevió a proponérselo: aún no tenía la certeza de lo que era y no quería espantarla. Entonces ella comenzó a charlar por los codos. El alcohol empezaba a surtir efecto y le costaba mantener el abrigo sobre sus hombros. Él sonrió ante la escena al tiempo que trataba de resolver el problema de cómo conseguir pasar la noche con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Se ha fijado en la luna? Esta noche luce espléndida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Noche propicia para hombres lobo, destripadores, violadores…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Le apetece tomar otra copa? —le preguntó aún con media sonrisa en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Ya debe estar todo cerrado —respondió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Seguro que encontramos algo —y le señaló el rótulo rosa de neón que anunciaba el Hotel Maison.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debían ser las cinco de la madrugada y allí estaban, sentados en la recepción del hotel. Ella bebía a grandes tragos un whisky con agua. Se había quitado los zapatos y sus pies descansaban ahora sobre la alfombra. Llevaba las uñas lacadas del mismo color que sus labios. Él jugueteaba impaciente con una servilleta de papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pídeme otro vaso, por favor. Te prometo que será el último. Luego, si quieres, podemos subir a una habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;—¿Te sientes bien? —preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo tiempo de responder, menos de escuchar las palabras que pronunció mientras hundía la hoja metálica en su espalda...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit; font-size: small;"&gt; Los encargados de la limpieza acababan de conectar los aspiradores en los pasillos. Ella se preparaba para regresar a aquel tugurio parisino. Sabía que no le sería difícil encontrar una nueva víctima.&lt;/span&gt;                &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-8243666588354026764?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/8243666588354026764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=8243666588354026764' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8243666588354026764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8243666588354026764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/i-te-sientes-bien-pregunt.html' title='Luna llena sobre París'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHSBVqT42mI/AAAAAAAAACY/DMVGy-8fLSQ/s72-c/merlene.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-7325582896389342463</id><published>2010-02-09T09:24:00.003+01:00</published><updated>2010-02-09T16:53:19.218+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Jeremías</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif; font-size: small;"&gt; &lt;br /&gt;—Jeremías, ¿viste hoy a Laurita?&lt;br /&gt;Laurita era la novia de mi hermano y yo no entendía qué narices le veía Pedro que cada vez que se cruzaba con ella se ponía bizco de tan fijo que la miraba.&lt;br /&gt;—¡Jeremías!, ¿que si te has fijado hoy en Laurita?&lt;br /&gt;—No Pedro, no me he fijado. ¡Y déjate ya de tonterías! No sé qué le ves. Babeas como mi hermano cada vez que tropiezas con ella. El día menos pensado te suelta un sopapo por mirarla de ese modo. ¡Y vayámonos ya!, antes que mi madre me vea y le dé por mandarme a hacer algún recado.&lt;br /&gt;—Vaaale, pero… ¿Podemos pasar por delante del porche? Es que Laurita...&lt;br /&gt;—¡Venga Pedro!, ¿tú eres tonto o qué te pasa? ¡No te he dicho que como me vea mi…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya era demasiado tarde, la cabeza de mi progenitora asomaba por la ventana de la cocina. ¡A la porra la estupenda mañana que teníamos planeada! Nada de cazar pájaros con el tirachinas y mucho menos poner petardos dentro de las latas que habíamos conseguido. Todo por culpa de Laurita y del babotas de Pedro. ¡Me estaba hartando! El día menos pensado iba a contarles al resto de los muchachos esa tonta manía que le había cogido al pobre con la novia de mi hermano. Y ojalá Laurita le soltara un guantazo un día de éstos, porque si no lo hacía ella iba a verme obligado a hacerlo yo, a ver si así se centraba de una vez por todas en las cosas interesantes de la vida. Porque, ¿hay algo mejor hacer volar por los aires un montón de hojalata? Yo, desde luego, pensaba que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré en casa y salí refunfuñando. Esquivé la mirada de Pedro dejándole con ello bien claro que se preparara para cuando volviera del recado, y que ni se le ocurriera seguirme. Arrastrando los pies y maldiciéndome por buscarme amigos tan tontos, me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas las cosas que mi madre me mandaba ir a la botica era una de las que más odiaba. Nunca me han gustado las boticas ni los boticarios. Huelen raro. Además, ¿por qué siempre tenía que ir yo? ¡Que fuera mi hermano, que para eso era el mayor! Pero no, él tenía cosas mejores que hacer. Empezaba a estar cansado de tanta Laurita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al morir el viejo boticario habían cerrado la botica, para gran alegría mía, pero por lo visto acababan de encontrar un sustituto. Sabía que el pensamiento que estaba surgiendo en mi cabeza no era demasiado digno de alguien como yo —bueno, eso lo habría dicho mi madre y después me habría dejado un mes sin salir— pero... ¡ojalá el nuevo boticario corriera la misma suerte que el viejo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La botica estaba a rebosar. En mi vida había visto tanta gente. Aunque después de un mes sin servicio era bastante probable que se les hubieran acumulado las "necesidades" a todos los del pueblo y por eso había tal cantidad de seres humanos.&lt;br /&gt;A los veinte minutos de estar haciendo cola me subía por las paredes. ¡Bonita forma de perder el tiempo! ¡Cuando pillara a Pedro...! ¡Y aquello no avanzaba lo más mínimo! ¡Por lo menos tenía una hora más de espera!&lt;br /&gt;Así que ni corto ni perezoso, tomando una enorme bocanada de aire, me escurrí entre las piernas de los allí presentes y, en un periquete, me planté dentro de la botica. Pero ni aguantando la respiración. Me iba a dar algo. Aquel olor me estaba matando. Y mientras hacía grandes esfuerzos para no sucumbir ante ese repugnante aroma, alguien dijo: "A ver pequeño y tú ¿qué quieres?" Me volví hacia la entrada mosqueado, esperando encontrarme con algún crío del pueblo intentando colarse, pero lo único que vi fue un montón de señores que sonrisa en boca esperaban su turno para ser atendidos. ¿A qué venían aquellas sonrisas? ¡Para sonreír estaba yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la ausencia de alguien a quien pudiera ir dirigida esa pregunta, giré hacia la voz y… ¡allí estaba la razón de aquellas sonrisas!, detrás del mostrador, dejando verse de cintura para arriba, deliciosa, con las mejillas sonrosadas y unos labios rojos y carnosos como sandías, ¡mi fruta preferida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento los pájaros, los petardos y aquel nauseabundo olor dejaron de tener importancia. Jamás había visto yo algo como aquello. Por algo así sí que valía la pena babear, incluso dejar de respirar. Y cuando salió de detrás del mostrador para atender mi temblorosa petición, me creí morir. ¡Caray, menudo caminar! Un contoneo lento, un rítmico bamboleo. Uno, dos, uno, dos, uno, dos... y allá marchaba, adquiriendo en la lejanía una perspectiva nunca antes vista por mí.&lt;br /&gt;A mitad de camino se paró y se inclinó con delicadeza. La pequeña faldita que llevaba dejó al descubierto una pieza de tela infinitamente minúscula. A punto estuve de tirarme al suelo, panza arriba, simulando un desmayo para disfrutar mejor de la vista, pero …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pedro, no sé como decírtelo pero me temo que vamos a tener que aplazar indefinidamente nuestras sesiones diarias de caza. Es mi madre, que se ha puesto pesada con eso de los recados y a partir de hoy tendré que ir todas las mañanas al pueblo a hacerle las compras.&lt;br /&gt;—Tranquilo Jeremías, no hay problema, lo entiendo... ¿Te importa si mientras te espero sentado en el porche de tu casa? Es por si...&lt;br /&gt;—Claro Pedro, lo único es que ahora igual tardo un poco más de la cuenta.&lt;br /&gt;—No importa, Jeremías, no importa…&lt;/span&gt;            &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-7325582896389342463?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/7325582896389342463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=7325582896389342463' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7325582896389342463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7325582896389342463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/jeremas.html' title='Jeremías'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-214144797874762521</id><published>2010-01-14T11:08:00.004+01:00</published><updated>2010-01-14T15:16:42.856+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Una cesta de manzanas (recuerdo de unas Navidades pasadas)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Debía rondar el año setenta y cinco. Eran las primeras Navidades que me sentía importante. Había descubierto el secreto de los Reyes Magos ¡y no lo sabía nadie!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Lejos de estar apenada por la realidad de esos seres que llenaban la casa de juguetes, me sentía "orgullosa de mí misma". Orgullos y divertida al ver a mi hermano pequeño, que para mí ahora estaba en la edad de la ignorancia, esperar con verdadera ansia la llegada de tan emocionante momento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;El peque andaba la mar de agitado con los preparativos previos a la noche en cuestión, que ese año, a petición mía, iba ser traspasada a la Nochebuena, en honor a Santa Claus y en detrimento de los Reyes Magos. Así, había alegado yo, tendríamos más tiempo para disfrutar de los juguetes antes de volver al cole.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Por mi parte debo confesar que aunque mi descubrimiento le quitó como un poco de magia al momento, no pude evitar ese cosquilleo que nunca ha dejado de recorrerme la espalda, ese acelerar de las pulsaciones ante la visión, o la simple imaginación, de un paquete envuelto con un brillante papel de regalo y coronado con un exquisito pompón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Mis progenitores, al principio, se mostraron un poco reticentes al cambio. Las tradiciones eran las tradiciones y, por aquel entonces, la tradición aquí eran los tres Reyes Magos de Oriente. Papá Noel era una importación de reciente implantación no muy bien vista todavía. Pero tras mucho llorar, berrear, suplicar, insistir, insistir, insistir e insistir, no tuvieron más opción que la de aceptar ese cambio tan radical en su hasta entonces típica y tranquila Navidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Llegó pues la Navidad y con ella un montón de renos guiados por un hombretón de traje rojo, barriga inmensa, barba blanca y un jo, jo, jo por sonrisa que bajó por la inexistente chimenea para dejarnos sus presentes: ¡nuestros regalos! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Y pasó la Navidad y llegó la Noche de Reyes. Tanto el peque como yo estábamos más que hartos de jugar con los regalos de Santa, así que aprovechando que mis padres no estaban en casa, preparamos una enorme cesta llena de manzanas, tres platos con sus respectivos cubiertos, varias jarras de agua, nueces y un montón de manjares más, muy adecuados para los cansados viajeros que vendrían a traer regalos. Porque sí, Santa había dejado los suyos pero ¿quién decía que sus majestades se tuvieran que olvidar de nosotros por eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Yo sabía lo que sabía pero mi hermano andaba tan entusiasmado con la idea de tener más regalos que no iba a ser yo la que le quitara la ilusión. Además y ¿si por una de aquellas yo estaba equivocada? ¡Pues que por mi culpa no se iban a quedar ellos sin comer y yo sin mis regalos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Mis padres llegaron de madrugada y se encontraron con una preciosa mesa llena de comida preparada con esmero para sus Magestades y… A la mañana siguiente unos preciosos paquetes envueltos en papeles multicolores y rematados con lacitos decoraban el suelo del salón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Nunca más pude repetir la experiencia. Al año siguiente se me dejó bien claro que sólo habría regalos uno de los dos días, por muchas cestas de manzanas que dejara para los camellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-214144797874762521?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/214144797874762521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=214144797874762521' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/214144797874762521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/214144797874762521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2010/01/una-cesta-de-manzanas-recuerdo-de-unas.html' title='Una cesta de manzanas (recuerdo de unas Navidades pasadas)'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-4228406360613494290</id><published>2010-01-12T15:33:00.005+01:00</published><updated>2010-01-14T15:37:40.970+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Gusanos de seda y cucharetas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.tallermaggico.blogspot.com" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_C3cptoWsMes/S08q3zoSu7I/AAAAAAAABFs/YGcyRn1Kyns/s320/Ni%C3%B1as.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Gusanos de seda&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;¿Quién no ha tenido, de pequeño, una cajita llena de gusanos de seda; una vieja caja de zapatos perforada a modo de colador y repleta de esos pequeños invertebrados de tacto suave y desplazamiento ondulante que comen hojas de Morera pero que deben conformarse con cogollitos de crujiente lechuga...&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;En aquel entonces y cada temporada, yo los compraba con el deseo secreto de verlos convertidos en resplandecientes mariposas. Pero año tras año, hojita de lechuga tras hojita de lechuga, nunca pasaba nada. Sólo engordaban, engordaban y engordaban hasta que acababan sucumbiendo víctimas de su propia glotonería antes de hacer mi deseo realidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Aquello me quitó el sueño durante mucho tiempo. Daba igual lo que hiciera: más lechuga, menos lechuga, una caja más grande, una caja más pequeña, más agujeros de ventilación, menos agujeros, más grandes o más pequeños. El final siempre era el mismo: todos cadáver, víctimas del quinto pecado capital.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Así que aunque como engordadora de gusanos mi futuro estaba garantizado, verlos acabar a todos panza arriba, a punto de explotar, fue algo para mí insufrible y tras unas lagrimillas, por el triste final de mis últimas adquisiciones, decidí que era mejor buscar una nueva mascota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Cucharetas&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Después de mi éxito con los gusanos de seda decidí dedicarme a la cría de cucharetas y si todo iba viento en popa (puesto que éstas no comían lechuga y por tanto el riesgo de los atracones estaba más que eliminado) en breve tendría mi propia charquita de ranas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Pero claro, las cucharetas no son algo que uno pueda comprar en una tienda, para luego dedicarse alegremente a su empapuzamiento. A éstas hay que trabajárselas desde el principio. Así que provista de un enorme tarro de cristal, tan grande que hubiese cabido yo dentro, me dirigí al tornajo de mi pueblo y me asomé por el borde del abrevadero. ¡Decenas de cucharetas surcaban sus aguas! ¡Madre mía! ¡La cantidad de futuras ranitas que iba a poder tener! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Me arremangué, introduje mis manitas en el agua y de pronto todo dejó de parecer tan bonito. ¡Había que ver lo rápidas que eran! Ni siquiera las que descansaban sobre las paredes o sobre alguna planta cercana a la superficie, se dejaron capturar. Me senté en el suelo desolada. ¡Estaba visto que lo mío no iban a ser ni los gusanos ni las charcas de ranas!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;De pronto, se me ocurrió algo. Baje corriendo a casa, entré sigilosamente en la cocina y cogí el enorme colador que usaba mi madre para el caldo de la sopa. Ese colador era tan grande que hubiera podido ponérmelo de sombrero. ¡Aquello iba a ser coser y cantar! Ahora, en vez de una charca, pensé, podré tener un estanque.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;¡Cuán equivocada estaba! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Para empezar, mis enormes coletas fueron las primeras en tocar su superficie y casi arrastrar por el fondo. A continuación, cegada por la visión de la cuchareta más grande que había visto en mi vida, me pegué tal trago de agua que casi me cuesta un disgusto. Y cuando al fin, después de mucho pelear, colador para arriba colador para abajo, conseguí capturar la primera, me encontré, además de con dos coletas que no dejaba de chorrear agua, con un colador en cuyo interior daba saltos dignos de un saltimbanqui mi cuchareta y con un enorme tarro de cristal por completo vacío.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Tras unos segundos de rápida reflexión, decidí que lo llenaría sin soltar el colador, ya que si lo dejaba en el suelo para disponer de las dos manos, mi captura, en uno de sus brincos, podría acabar rebozada en tierra. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Lo cogí y lo empujé con fuerza para que quedara su abertura por debajo del nivel del agua y se llenara, pero el peso del líquido, que rápidamente se vertió en su interior, provocó que se alejara de mi mano hacia el fondo del tornajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Y allí me quedé, colador en mano pero sin tarro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;La situación empeoraba por momentos. La pobre cuchareta no dejaba de abrir y cerrar la boca a punto de sucumbir alejada de su medio natural.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Sin pensarlo dos veces alargué brazo y cabeza, para intentar alcanzar el tarro y ¡oooooh...! ahora ya no sólo chorreaban mis coletas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Me puse de pie de un salto, escupí todo el agua que había tragado, pegué un vistazo a mi alrededor no fuera me hubiera visto alguien conocido y sin moros en la costa y con el colador de nuevo en la mano comprobé como la mejor forma de cazar renacuajos era desde dentro del tornajo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-4228406360613494290?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/4228406360613494290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=4228406360613494290' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/4228406360613494290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/4228406360613494290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2010/01/gusanos-de-seda-y-cucharetas.html' title='Gusanos de seda y cucharetas'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_C3cptoWsMes/S08q3zoSu7I/AAAAAAAABFs/YGcyRn1Kyns/s72-c/Ni%C3%B1as.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-5904498915703126240</id><published>2009-12-24T11:23:00.010+01:00</published><updated>2010-01-14T15:35:45.725+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>El arte de bañar a un gato</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_C3cptoWsMes/S08rdzdFU3I/AAAAAAAABF8/W8WK7nNahGI/s1600-h/GATOweb.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_C3cptoWsMes/S08rdzdFU3I/AAAAAAAABF8/W8WK7nNahGI/s320/GATOweb.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Ingredientes indispensables&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- un gato&lt;br /&gt;- una bañera&lt;br /&gt;- agua tibia&lt;br /&gt;- jabón líquido neutro&lt;br /&gt;- un grifo con alcachofa&lt;br /&gt;- toallas&lt;br /&gt;- un secador de pelo&lt;br /&gt;- un voluntario para bañar al gato&lt;br /&gt;- varios espectadores&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Yo tuve un gato; cruce de simés y persa, gris atigrado, ojos de búho y enorme inteligencia. Llegó a casa un frío mes de Noviembre y era tan chiquitín que mi padre lo trajo escondido en un bolsillo de su chaqueta. Con ese minúsculo tamaño nada nos hacía presagiar que se convertiría en todo un espécimen, de nada más ni nada menos que trece kilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le puse Misissippi porque me pareció que su diminutivo, Missi, era de tintes gatunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero este relato versa sobre el arte de bañar a un gato. Y no me refiero a la sana costumbre que tienen de lamerse con el fin de asearse. Hablo de bañar con agua y jabón a un gato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre puso en práctica esa sana costumbre (al menos para los humanos), el segundo año que estuvo en casa el gato, justo unos días antes de marcharnos de vacaciones. El plan establecido por ella fue: Veterinario, revisión, vacunas de rigor y baño en toda regla.&amp;nbsp; Asi que, cuando aquella tarde, al volver del veterinario, nos dijo muy seria que iba a bañar al gato, todos la miramos como, si a pesar de su juventud, hubiera perdido la chaveta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Dónde había oído ella que a los gatos les gustara el agua! Hasta Missi la miró con cara de flipado. Claro que en cuanto vio la determinación en sus ojos, adoptó una postura de resignación, que año tras año sacaba a relucir el mes que nos íbamos de vacaciones. Él sabía que ese mes no se escapaba del chapuzón, así que paseaba por la casa como alma en pena, pero sólo cuando alguno de nosotros andaba cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nada sirvieron nuestras protestas ni las de Missi. Se armó con jabón y toalla y se dirigió con él en brazos hacia el baño.&amp;nbsp; Los demás corrimos como locos tras ella. No queríamos perdernos el espectáculo de ver a Missi escapar de sus melosos abrazos a la menor oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hasta en eso fue todo un señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya con la bañera llena con un palmo de agua tibia, mi madre lo dejó caer con mimo. Todos cerramos los ojos y los oídos en espera de la gran hecatombe. Silencio. Silencio. Nada más que silencio, durante unos segundos que nos parecieron una eternidad. Y de repente, un chapoteo en el agua y la voz de mi madre que decía: "Ves tonto, ¿ves como no pasa nada?"&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Abrimos primero un ojo, luego el otro y la visión de aquel espectáculo fue algo que ninguno de nosotros olvidará. Allí estaba Missi espatarrado en el fondo de la bañera, cubierto por millones de pompas de jabón, disfrutando como un marrano en un charco con barro.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Verdana,sans-serif;" /&gt;&lt;br style="font-family: Verdana,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Tras el masaje jabonoso, llegó el momento del enjuague y aquello pareció gustarle más que el enjabonamiento. Allí estaba él con la cola bien pita y las orejas apuntando hacia el firmamento, mientras mi madre con delicadeza procedía a devolverle su apariencia inicial.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Verdana,sans-serif;" /&gt;&lt;br style="font-family: Verdana,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;El proceso de secado fue algo más complicado y para él fue necesario el uso de un secador de mano. Pero eso ya es otra historia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-5904498915703126240?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/5904498915703126240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=5904498915703126240' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/5904498915703126240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/5904498915703126240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/12/el-arte-de-banar-un-gato.html' title='El arte de bañar a un gato'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_C3cptoWsMes/S08rdzdFU3I/AAAAAAAABF8/W8WK7nNahGI/s72-c/GATOweb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-8182399732644902385</id><published>2009-12-04T09:08:00.007+01:00</published><updated>2009-12-04T09:21:46.980+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novela'/><title type='text'>SѤptiѤmbrѤ</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;San Carlos &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;La ciudad en la que nacimos, San Carlos, no era una gran ciudad pero tampoco podía afirmarse que fuese pequeña. Tenía ferrocarril y eso, para nosotros, era lo suficientemente notable como para pensar en ella sino como en una ciudad magna, al menos, sí importante. El único inconveniente era que sólo tenía tren de un lado. Un tren que, mirando el andén de frente, siempre llegaba por la derecha y siempre por la derecha se perdía en la lejanía camino de Santa Clara. Nunca llegó por la izquierda ni se marchó por allí, y no por no tener vía sino porque la que había no llevaba a ningún lado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;II&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;San Carlos se construyó a imagen y semejanza de los primeros villorrios que se levantaron en la región: madera, madera, polvo y más polvo. Sólo en dos ocasiones se usó la piedra: en la Casa de Dios y en sus Sepulcros. Así San Carlos se convirtió en una ciudad con una Iglesia un tanto extraña, por la piedra, pero también por las figuras que flanqueaban sus portones y ventanas. Formas que, permítame decirlo, en vez de invitar a la oración disuadían de ella, por eso no era extraño ver a los fieles santiguarse&lt;b&gt; &lt;/b&gt;tres veces antes de franquear su entrada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;III&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;Obviando la curiosidad de su tren —y tal vez de su Iglesia—, el otro elemento interesante de San Carlos era que la mayor parte de sus pobladores descendían de un séquito de &lt;i&gt;novicius&lt;/i&gt; desterrados del viejo mundo. Estos, antes de ser aprendices de&lt;i&gt; freires, &lt;/i&gt;fueron castrenses que antes de luchar en la Última Gran Guerra vivieron prisioneros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;Expatriados por su condición de antiguos penados y apelando a su formación militar, los enviaron a estas tierras, custodiando insignes señores que vinieron en busca de mejor fortuna y un proyecto de futuro.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;IV&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;En cuanto al ramal de vía inutilizado, contaban los viejos de San Carlos que finalizaba en algún punto de Los Páramos: una extensión de terreno tan oscura como infinita. Nadie en San Carlos, ni los descendientes directos de los más feroces &lt;i&gt;novicius,&lt;/i&gt; se había aventurado jamás al interior del llano. Todo la información que circulaba era pura habladuría cargada de contradicciones. Nadie sabía a ciencia cierta cuánto de verdad había en las historias que se habían transmitido de padres a hijos. Nadie sabía cuánto era resultado de una imaginación alentada por los dibujos de un pergamino descubierto años ha bajo el sagrario de la Iglesia, cuánto resultado de nuestros propios miedos ante la visión de aquellos terrenos de colores y presencia siniestros.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;V&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;Ni siquiera yo en aquella época habría podido contarle algo diferente de aquel monstruoso terreno, sólo lo que sus propios ojos hubieran alcanzado a ver, y eso que animado por el oscurantismo y las ambigüedades que circulaban sobre Los Páramos, pasé muchas tardes sentado bajo sol, sobre aquella derivación inconclusa, mirando a poniente, y elucubrando cómo serían en realidad aquel dichoso lugar, carcomiéndome de curiosidad. Sólo la visión del tórrido horizonte me hizo desistir de la idea de adentrarme siquiera unos kilómetros más allá. No sabría decirle por qué, aunque quizá si mira ahora a nuestro alrededor y ve lo que yo veo pueda entender que ese infinito ocre me provocara una inmensa atracción y al tiempo un escalofrío similar al que debe producir la visión de un infierno dantesco.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;VI&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;Un edén inmerso en un averno…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: right;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small; line-height: 200%;"&gt;&lt;i&gt;Extracto de "SѤptiѤmbrѤ" de Raquel Blasco&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-8182399732644902385?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/8182399732644902385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=8182399732644902385' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8182399732644902385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8182399732644902385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/12/sptimbr.html' title='SѤptiѤmbrѤ'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-277491984726638789</id><published>2009-09-21T11:23:00.005+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.762+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>Abra kadabra</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Mientras dormían el dinosaurio aprovechó para dar tres pases mágicos. Ya nunca jamás podrían decir que cuando despertaron él seguía ahí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-277491984726638789?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/277491984726638789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=277491984726638789' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/277491984726638789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/277491984726638789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/09/abra-kadabra.html' title='Abra kadabra'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-864086860700182659</id><published>2009-09-17T15:27:00.005+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.763+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>El de Monterroso</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Seguía ahí cuando abrió los ojos, así que decidió cerrarlos de nuevo. Estaba visto que aquella era la única manera de conseguir que despareciera el pinche dinosuario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-864086860700182659?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/864086860700182659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=864086860700182659' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/864086860700182659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/864086860700182659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/09/el-de-monterroso.html' title='El de Monterroso'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-5422569836232759382</id><published>2009-09-17T12:41:00.007+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.055+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Madre</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHsZEh5flLI/AAAAAAAAACg/kmHaEFqy1PI/s1600-h/1428316328_3f24f7a844.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222795758475908274" src="http://bp2.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHsZEh5flLI/AAAAAAAAACg/kmHaEFqy1PI/s320/1428316328_3f24f7a844.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Madre...&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;He regresado al pueblo, después de tantos años, de pensar que nunca volvería. Tal vez por eso me siento extraño, tal vez porque nada está como lo recuerdo. Ni el río, ni las casas, ni siquiera los rostros que se cruzan conmigo son los que dejé. Hasta la iglesia se me antoja diferente, más chica, como si el agua que ha caído en mi ausencia hubiera encogido sus losas. Ni tan siquiera su campana repica como antaño, cuando llamaba a misa a la viejas, a las beatas y santurrones de este lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me he atrevido a ir a la casa de Anselmo, aunque me prometí hacerlo si regresaba. ¿Qué decirle? En cambio, sí me acerqué a la nuestra. Madre…, ¿qué sucedió…?&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Un viento desapacible recorre la plaza en remolino, levanta las hojas del otoño y el polvo de las calles. Huele a noche cerrada, a pisadas que cantan el tecolote, y el pueblo estalla en alaridos. Siento su miedo, sus pasos desorientados que acaban convertidos en una carrera de dolor. Gritan mi nombre y mi razón se nubla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo a Anselmo. Pasea nervioso, sin dejar de frotarse las manos, de recomponerse el nudo del corbatín que parece ahogarle. A su lado, algunos del pueblo, compañeros de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señal de peligro sigue balanceándose en el aire, en el recuerdo del grito que llevaba mi nombre, en la cara de todos ellos, en la noche negro azabache que se niega a abandonarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento a Padre a mis espaldas. Huelo a flores marchitas, a madera vieja, a piedras marmóreas. Siento la humedad de la tierra sobre mi cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Madre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He debido caminar en el recuerdo hasta la casa de Anselmo, iluminada. La de Padre, la nuestra, permanece a oscuras, con los pórticos cerrados y las contraventanas. ¿Qué fue de ustedes…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;El pueblo se proyecta como una sombra sobre el mismo. Un aire desapacible mueve las ramas de los árboles, vuela las pocas hojas que cuelgan secas, remueve el polvo de esta tierra árida que se adhiere a la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oigo pisadas que abandonan la casa de Anselmo y crecen hacia la nuestra. Escucho su voz, madre, su negativa. Siento su miedo y sus pasos desorientados que acaban convertidos en una carrera de dolor. Grita mi nombre y un destello plateado atraviesa el torso de un hombre escondido en una callejuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Anselmo no deja de recomponerse el nudo de la corbata que parece ahogarle. A su lado, los del pueblo, compañeros de juegos hasta que los ideales nos truncaron. Sé a padre a mis espaldas, aunque no puedo verlo. A usted, madre desconsolada, llorar sobre mi féretro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-5422569836232759382?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/5422569836232759382/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=5422569836232759382' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/5422569836232759382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/5422569836232759382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/09/madre.html' title='Madre'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHsZEh5flLI/AAAAAAAAACg/kmHaEFqy1PI/s72-c/1428316328_3f24f7a844.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-7756981348260249488</id><published>2009-09-14T10:50:00.006+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.763+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>Envidias a la moda</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Escandalosa, además de indecente, se le antojaba la nueva pilinguis del barrio. Melena atigrada (por el desgastado panocho de bote y por el volumen creado a base de enmarañar el cabello con un peine al que le faltaban seis púas), pantys de rejilla plateá (que exhibían agujeros de todos los tamaños), cinturón de escasa anchura que hacía las veces de falda y, para rematar, un body de lentejuelas, sin mangas, que aprisionaba inmisericorde sus enormes protuberancias delanteras.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¡Escandalosa e indecente, sí señor! Porque...&amp;nbsp;¡¿Dónde se había visto a un puta con bodys de cuello alto?!&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-7756981348260249488?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/7756981348260249488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=7756981348260249488' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7756981348260249488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7756981348260249488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/09/envisias-la-moda.html' title='Envidias a la moda'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-49962395166919661</id><published>2009-09-11T11:09:00.002+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.763+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>Equilibrismos</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:Verdana, sans-serif;"&gt;Que en el suelo se encuentra el final es algo en lo que Ginebra no había pensado mientras tonteaba con Lancelot en el alfeizar de la ventana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana, sans-serif;"&gt;Arturo no se tragó que sólo intentaban orientar bien la antena parabólica.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-49962395166919661?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/49962395166919661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=49962395166919661' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/49962395166919661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/49962395166919661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/09/equilibrismos.html' title='Equilibrismos'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-1874996372634576084</id><published>2009-07-22T12:27:00.007+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.763+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>Wampyr XXIII, “El Oscurecido”</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;Suspendido, boca abajo, del alféizar de la ventana más alta de su castillo mordisqueaba con ahínco la penúltima de sus afiladas uñas incapaz de hallar solución al grave problema que mancharía la impoluta carrera de los ilustres de su familia. En cuanto le dijera a su padre lo que no podría ser en la vida lo iba a convertir en polvo en menos que cantaba un gallo, sin usar siquiera una maloliente ristra de ajos. Sería la deshonra de una alcurnia que se perdía en el inicio de los tiempos y que no avanzaría más allá de esa noche.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt; Amarilleaba su rostro bajo la luna plena cuando una luz, de otra naturaleza, iluminó su entendimiento. Con las migajas de su última uña vació las cuencas de sus ojos mientras esbozaba una sonrisa triunfal: Jamás volvería a desmayarse cuando las víctimas de sus mordeduras empezaran a sangrar. ¡Al fin sería el orgullo de lo suyos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-1874996372634576084?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/1874996372634576084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=1874996372634576084' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/1874996372634576084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/1874996372634576084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/07/wampyr-xxiii-el-oscurecido.html' title='Wampyr XXIII, “El Oscurecido”'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-182894219926761357</id><published>2009-06-26T15:19:00.000+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.764+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>Asuntos de familia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cuando Gea convirtió las eternas jornadas de placer, prometidas a Urano, en familia numerosa, éste, incapaz de dar crédito al lío en que se había metido, prometió no dejarse embaucar, ni una vez más, por las malas artes de su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gea, furiosa, convenció a Cronos, el más pequeño de sus varones, para que la ayudara a derrocar a su consorte. Cronos, como recompensa, recibió el trono y a su hermana Rhea, con la que tuvo algunos hijos con finales un tanto nutritivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acabar convertido en primer plato sólo se libró el último de sus vástagos, Zeus, que, a buen recaudo, creció ideando el modo de hacerse con el dominio del Monte Olimpo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-182894219926761357?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/182894219926761357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=182894219926761357' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/182894219926761357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/182894219926761357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/06/asuntos-de-familia.html' title='Asuntos de familia'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-9053226447450244083</id><published>2009-06-25T17:00:00.002+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.764+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>Ultima voluntad</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Abrieron su nicho, después el féretro y tomando todos y cada uno de sus huesos los introdujeron en una maloliente bolsa de plástico que arrojaron al fondo de su sepultura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Unas horas más tarde, y no contentos con haberlo dejado hecho un ovillo, lo apachurraron contra la pared del fondo con un nuevo ataúd. Dentro estaba su mujer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Si hubiera sabido que pasaría esto cuando pidió que los sepultaran juntos…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-9053226447450244083?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/9053226447450244083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=9053226447450244083' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/9053226447450244083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/9053226447450244083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/06/ultima-voluntad.html' title='Ultima voluntad'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-7747770046368875959</id><published>2009-06-25T08:56:00.002+02:00</published><updated>2009-12-04T09:20:15.764+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minificción'/><title type='text'>Mini Ficción Es</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;En la corte de Camelot&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Arturo, a instancias de Mordred, irrumpe en los aposentos de la reina para descubrirla frente a Lancelot, sobre el alfeizar de una ventana, en postura poco decorosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Conocedora de que eso podría significar su muerte, Ginebra exclama: “¡No insista Lancelot, no nos conocemos lo suficiente como para almorzar juntos!”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Excesos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cronos, impaciente, mordisqueaba una ramita de apio. Era su primer pecado desde que Asclepio le diagnosticara, hacía poco más de nueve meses, sobrepeso provocado por una alimentación rica en ácidos grasos. Aunque, en verdad, no podía precisar si la causa de su desazón era la ramita en cuestión o el retoño que en breve pensaba llevarse a la boca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Víctima inocente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tomó tanto impulso antes de lanzar el puño hacia su contrario que dejó K.O. a uno de los espectadores de la primera fila.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Muerte infusa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;De pequeño gustaba de mirar la luna y poner cabezas de escarabajo a las lagartijas. Cuando aquellas travesuras le aburrieron especuló con la idea de llegar a ser algún día un eminente cirujano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Una oscura mañana de enero decidió comprobar la creencia que había crecido con él. Preparó el instrumental, los sedantes y, en aquella habitación iluminada por su infantil luna llena, se puso manos a la obra. Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando trepanó el cráneo, otro cuando, valiéndose de aquel agujero como punto de inicio, puso en marcha la sierrecilla eléctrica con la que levantó literalmente la tapa de los sesos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Lo encontraron en el suelo con un rictus de decepción en su cara. La sangre aún manaba de su difunto talento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Enigma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El vacío que reina en el interior de la decrépita mansión amplifica la estridente risa, mientras los lugareños, atrincherados en sus jacales, se estremecen de terror. Una risa que se balancea en el aire al tiempo que su emplumado autor se recrea, orgulloso de sí mismo, en el placer repetitivo de los primeros sonidos pronunciados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Sorpresa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cuando el seductor tuvo, al fin, acceso al deseado tesoro que ella escondía entre sus muslos, se quedó petrificado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Días atrás, Gorgona Medusa decidió poner fin a su maldición escondiendo aquella maraña de serpientes, y su cabeza, entre las piernas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;De risas y risas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Voltea, se mira al espejo y lanza una risita apenas audible. Frunce el ceño y se aleja. Unos pasos más allá se detiene, gira, pone pose y observa con detenimiento su reflejo en la pulida superficie. Mantiene la postura, sonríe con timidez, sus ojos se iluminan, la sonrisa pierde vergüenza, se aclara la garganta y…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Y pensar que hace un instante, un rostro sin rastro de arrugas a cambio de reír como hiena, no le pareció tan mal negocio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Y los sueños… ¿Sueños son?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sonrió, al despertar, tras una noche increíble de viajes intergalácticos, descubrimiento de nuevos planetas, encuentros con otras civilizaciones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No vería los titulares de prensa que llenaron los kioscos aquel día: "Astronauta y nave espacial se pierden en el espacio. Nuevo fracaso en la Conquista del Universo". Perdido en el espacio nunca podría gritar al mundo que había conquistado el infinito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Haute couture&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Centenares de ángeles aguardaban expectantes mientras Yahvé se preguntaba cómo se había dejado convencer. Cuando se abrió el telón y seis arcángeles minifalderos, con escotes de vértigo, medias de seda y zapatos de tacón se dirigieron contoneándose hacia Él, comprendió su error. La gota que colmó el vaso: ver a la multitud jaleando a Sealtiel que vestido de novia cerraba el desfile lanzando pétalos de rosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Trick or treat?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Se propuso conseguir golosinas y bizcochitos a cualquier precio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vestida de repelente niña Monster aporreó con descaro la puerta de la casa de su primera víctima pero sus voluptuosas curvas de mujer resultaron difíciles de disimular bajo aquel minúsculo traje.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;Ficción máxima&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Desoyendo las palabras de aviso manuscritas en la portada, abrió el libro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Primero escuchó un leve tintineo. A continuación, las ventanas de su cuarto se abrieron de golpe y un par de patos atravesaron cual flechas la estancia, succionados por el libro. Tras ellos, el caniche del quinto, un banco del parque, dos niños sentados en un pony de feria, una silla de barbero —cliente incluido— y su madre, con cara de espanto, gritando algo que le sonó a reprimenda seguida de amenazas de castigo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Para cuando quiso reaccionar, el mundo entero había pasado ante sus ojos y él volaba también rumbo al espacio exterior.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-7747770046368875959?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/7747770046368875959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=7747770046368875959' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7747770046368875959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7747770046368875959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/06/mini-ficcion.html' title='Mini Ficción Es'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-2598500203916141380</id><published>2009-06-23T17:36:00.002+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.055+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Bombero</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Una promesa es una promesa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;A dos amigos de mi memoria&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Aquel desván acumulaba recuerdos como motas de polvo anegaban sus dominios. Una existencia infinita le había permitido atesorar tantos inservibles, que cuando me aventuré en él, siendo apenas una niña, sus penumbras, su olor, sus sonoros silencios, lo que permanecía oculto, me cautivaron.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Era raro el día que no lo visitaba. Al principio con miedo, no fuera que alguna de las pequeñas criaturas que lo habitaban saliera a darme la bienvenida sin previo aviso, luego con tanta impaciencia por averiguar qué me depararía la nueva visita que ni un fantasma habría sido capaz de hacerme desistir en mi empeño por descubrir qué escondía: lo visible y lo invisible, lo que se palpaba o lo que uno se imaginaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Una tarde, a la hora de la siesta (que yo nunca hacía, porque me parecía una soberana pérdida de tiempo), aprovechando el silencio en que quedaba sumida la casa ,subí aen busca de algo con que jugar, algo que rescatar del olvido. Entre montones de papeles descubrí una maravillosa historia de amor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Nunca pude averiguar si fue verdad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;"Lo decidí el día de mi quince cumpleaños.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Yo lo que quería era ser bombero, bombero para apagar incendios, bombero para lo que haga falta, pero sobre todo para apagar fuegos, de los de verdad (con llama) y los de su corazón (sin llama, pero que a mí me causaban más respeto y atracción que los anteriores).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;¿Recuerda cuando con mi guitarra al hombro, camino de algún paraje tranquilo en el que dar rienda suelta a mis sentidos, me crucé con vos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Es verdad que siempre pensé que yo la vi primero, pero también es verdad que nunca he dejado de pensar si sería vos quien me vio primero, porque no hay forma de recordar si en cuanto la miré nos miramos o en cuanto me miró nos miramos. Eso, eso fue lo único que se me escapó, todo lo demás lo llevo guardado en mi corazón, sobre todo cómo supo sonreír bajando la mirada para hacer que me enamorara de vos y entonces decidí que yo lo que tenía que ser era bombero, para apagar su fuego.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sólo habían pasado cinco minutos y ya nos habíamos visto tantas veces...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pero quiso el azar que al final yo no fuera bombero, a pesar de mi deseo. Y que nuestro enamoramiento no acabara en casamiento en aquel momento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Quiso el azar que yo fuera pateador de pelotas y que por mis pies tuviera que salir de su vida, aunque nunca la olvidé y en la distancia la soñaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Y tiempo después fue también el azar, el que nos unió y nos separó, el que de nuevo me hizo desear ser bombero, porque yo lo que siempre quise ser fue bombero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Y usted de nuevo ante mí, toda de negro, como de incógnito, como si con ese color pretendiera que no la viera. Pero la delataron sus ojos, su mirada, la misma que cuando la miré y nos miramos por primera vez o me miró y nos miramos por primera vez (ya le dije antes que nunca conseguí que ese recuerdo me quedara claro).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Usted algunos años más tarde de que yo la abandonara por culpa de unas pelotas y de unas circunstancias que me arrastraron tan lejos que le perdí la pista, pero sin olvidarla. Y todo por culpa de unas pelotas que de nuevo me llevaron ante usted y de nuevo me hicieron desear ser bombero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ya sé que no tenía la obligación de ir y usted tampoco. Fue el azar. Yo pensando, tranquilo, no vaya a ser que la espante o lo que es peor que le atice por no haber sido al final bombero. Yo pensando, ¿tranquilo?, ¡un cuerno!, pero manteniendo la compostura. No quería que pensara que lo de patear pelotas me había convertido en un histérico. En un ser solitario puede y falto del cariño que un día soñé, pero no en un “histérico descontrolado” que ya en edad madura pegaba saltos frente a usted para llamar su atención. Porque fue su sola visión lo que me hizo saltar de ese modo, a pesar de los años pasados y vividos. Porque fue su presencia la que me hizo desear de nuevo ser bombero y como ahora a mis años ya no había peligro de que otras pelotas se interpusieran entre nosotros decidí aventurarme y preguntar, aún a riesgo de que usted me atizara, por mi desplante y por mi desvergüenza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Y aceptó y nos casamos y no fue un error (como un loco dijo que sería). Ni siquiera hubo divorcio, ni tampoco hijos, no porque no quisiéramos, si no porque a nuestros años eso ya no era tarea fácil.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Y yo te recuerdo, de negro y con sabor a mate y a “biscochitos”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Y yo te recuerdo cuando deseaba ser bombero y cuando tú aceptaste, aunque al final nunca llegara a ser bombero.&lt;/span&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-2598500203916141380?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/2598500203916141380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=2598500203916141380' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/2598500203916141380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/2598500203916141380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/06/bombero.html' title='Bombero'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-5301187740129935171</id><published>2009-01-08T18:48:00.007+01:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.056+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Lady Laura</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Lady Laura&lt;br /&gt;abrázame fuerte&lt;br /&gt;lady Laura&lt;br /&gt;y cuéntame un cuento&lt;br /&gt;lady Laura&lt;br /&gt;un beso otra vez&lt;br /&gt;lady Laura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pancho despierta, como todas las mañanas, con los ojos fijos en el techo por el que corren las primeras luces de la mañana. Claroscuros que se cuelan por las contraventanas que protegen los enormes ventanales de la estancia. Ventanales siempre abiertos, abiertos para que entre la brisa marina, para que la habitación se inunde con aromas de sal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa se escucha en silencio. Un par de horas más y se llenará de ruidos, también de otros olores. Olor a pan, a café, a bacón y a huevos..., a su perfume. Pancho ladea la cabeza hacia el rumor de las olas que alcanzan la playa que se extiende a los pies de la casa. Una casa de piedra y madera, pintada de blanco inmaculado: contraste perfecto con el intenso azul que siempre viste el cielo. Unos minutos más y se levantará, cambiará su pijama por unos diminutos shorts para salir corriendo por uno de los miradores rumbo a las dunas más cercanas al agua, aquellas impregnadas por la humedad de las mareas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana se siente fresca. Pancho continúa en la cama, boca arriba. Ahora, con la mirada perdida en el infinito tras los batientes, imagina, en el celeste que se destila por sus rendijas, un día repleto de éxitos para sus construcciones de arena y agua. Tal vez hoy levante una enorme fortaleza, un gigantesco castillo con torres y almenas, con un foso repleto de agua. Sonríe. Sonríe y piensa en el pequeño león de poblada melena que aún se distingue en la arena, en el barco varado en tierra, devorado por aquella ola que llegó más lejos que las otras y que por un instante lo devolvió a la mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La manija de la puerta gira. Un dulce aroma invade la estancia y abre las contraventanas. El olor a sal se intensifica. La brisa vuela por la habitación. Pancho sonríe impaciente. Ya casi es la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor dulzón se dirige hacia él. Pancho, nervioso, abraza los diminutos pantalones que cuelgan del cabezal de su cama. Ya es la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aferrado con fuerza a su ropa de juego Pancho se deja llevar por unos brazos firmes, suaves y perfumados. Los mismos que todos los días lo sacan de esa cama y lo visten para dejarlo con mimo al pie de la colina donde se levanta la casa, a resguardo de olas aventureras que puedan llevarse lejos ese cuerpecito que ahora sólo ansía jugar, ya no caminar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-5301187740129935171?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/5301187740129935171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=5301187740129935171' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/5301187740129935171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/5301187740129935171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/01/lady-laura.html' title='Lady Laura'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-3970040865305698782</id><published>2009-01-08T16:41:00.012+01:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.056+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>El sillón</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Suena el despertador a una hora demasiado intempestiva, para ser festivo. De un manotazo lo silencio, media vuelta en la cama, escondo la cabeza bajo la almohada y trato de sumergirme de nuevo en el estado de profundo sopor del que me ha sacado ese insistente pitido, aún a sabiendas que debo salir de casa, como mucho, en treinta minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora después despierto sobresaltada, miro el reloj y, sin encender la luz, salgo disparada hacia la ducha. En la carrera tropiezo con la cómoda situada a los pies de la cama. Algo cae y se hace mil pedazos contra el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedo paralizada, rogando para que aquel espantoso ruido no sea lo que parece. Trato de avanzar para dar la luz y ver si…, pero no hace falta: el crujir de trocitos de esmalte bajo mis pies me indica que mi cortesana japonesa de kimono azul pasó a mejor vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Al fin en la cocina!, fatal de tiempo, a medio vestir y con el pelo mojado, tomo un jugo de naranja directamente del envase mientras se calienta el agua con la que prepararme un té. El micro pita, abro la puerta, introduzco la mano y… ¡¡¡aaaaaaahhhh!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte es aún temprano, la ciudad está desierta y se puede conducir a cierta velocidad. Así, pese a los primeros inconvenientes de la mañana, consigo llegar a mi cita con sólo una hora de retraso, tres de mis dedos abrasados y el pelo hecho un desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan me espera en la esquina convenida. Un gesto renegón aparece en su cara; un encogimiento de hombros, por mi parte, lo transforma en sonrisa. Junto a él, una barbie monísima que no había visto en mi vida, y que resultó llamarse Marie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras caminamos le comento a Juan el desgraciado accidente de mi dama esmaltada. Maldice y comenta que va a estar jodido conseguir otra pieza como ésa. Palabras que me sumen más en el pesimismo de un día que comenzó malamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La barbie observa, lanza suspiro quejumbroso, toma aire y suelta una perorata respecto a su preciosa colección de jarrones Art Decó de Emile Gallé que tiene recluida en un vitrina, para que no sufran accidentes "evitables" como ése. Juan observa a la barbie y babea. Yo la miro con odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos la marcha al ritmo de la cantaleta, sin freno, que mantiene la muñequita. Habla de esto, de aquello, de lo de más allá, hasta que nombra algo que capta la atención de Juan, y se pone a describirlo con todo lujo de detalles. Juan babea incluso más que cuando la mira a ella. Yo no puedo reprimir una mueca de asombro: el rey de la modernidad baboseando por una pieza que ni de lejos se acerca a sus gustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto algo llama mi atención. ¡Quedaría de perlas en mi cuarto! Agarro del brazo a Juan y lo arrastro tras de mí. Ella absorta en su propia conversación se queda en mitad de la calle hablando consigo misma. Juan protesta, pero yo insisto, le señalo con la mano. Sus ojos se abren como platos. Estructura metálica, tiras de cuero tensado sobre las que descansa una piel de cerdo, con sus cerditas y todo. Sonrío, contenta de haber recuperado a mi Juan, a mi Juan supermoderno, y casi estoy abrazándolo cuando unas palabras de recriminación, seguidas de un grito ensordecedor, nos saca de nuestro ensimismamiento. La tal Marie ha perdido por completo la compostura de niña pija y pega saltitos, al tiempo que señala algo. Juan se gira, exclama y palmea junto a ella. No doy crédito a mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Lo quiero, lo quiero, lo quiero! —dice ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Lo quiero, lo quiero, lo quiero! —dice Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Sigo sin creerlo! Aquello es espantoso. Un enorme sillón en madera cincelada, tapizado con un terciopelo que debió ser rojo sangre en otra época y que ahora, además de de calvas, tiene un par de sietes enormes, remendados sin disimulo, y un montón de mugre; eso sin contar con que sólo le quedan tres de sus cuatro patas cabriolé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Ahh, quedaría de muerte en mi salón —suspira ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Si me siento en él, prometo no levantarme jamás — suspira Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras Juan sigue profiriendo exclamaciones sobre aquel espanto, yo trato de atraer de nuevo su atención hacia mi precioso sillón. Pero ya no hay nada que hacer. Ha quedado por completo atrapado por su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Si me siento en él, juro no levantarme jamás — repite Juan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena el despertador. De un manotazo lo silencio, media vuelta en la cama, escondo la cabeza bajo la almohada y trato de sumergirme de nuevo en el estado de profundo sopor del que me ha sacado ese insistente pitido, aún a sabiendas que debo salir de casa, como mucho, en treinta minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora después despierto sobresaltada, miro el reloj y, sin encender la luz, salgo disparada hacia la ducha. En la carrera tropiezo con la cómoda situada a los pies de mi cama para caer sobre Juan y esa horrenda butaca que además de sus muchas lacras huele que espanta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-3970040865305698782?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/3970040865305698782/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=3970040865305698782' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/3970040865305698782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/3970040865305698782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2009/01/el-silln.html' title='El sillón'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-8465779993634994176</id><published>2008-12-16T17:24:00.010+01:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.056+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Homenaje a Machado</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:georgia;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mil veces ciento…, mil veces mil…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa triste una nube mientras rayas con esmero, con el esfuerzo patente en la puntita de lengua que asoma entre tus dientes, un cuaderno de hojas pardas. Tu maestro, un anciano enjuto y seco, pasea frente a la pizarra. Capote raído, arrugado como su rostro, como las manos que sujetan la delgada vara con la que marca el ritmo de la lección, con la que a veces castiga severo la punta de los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mil veces ciento…, mil veces mil...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la clase repite en monótona cantinela la lección. La tarde, plomiza y fría, se refleja en las gotas de los cristales, en la ausencia de guantes y abrigos en las perchas, en los cuerpos que tiritan bajo ellos. No hay Caín, ni Abel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mil veces ciento…, mil veces mil...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigues concentrado en la labor de decir y escribir a la vez. No resulta fácil. La lluvia que golpea los cristales rompe el ritmo. Una voz se adelanta, otra se atrasa. Mil veces ciento…, un millón…, cien mil…, mil veces mil... El viejo arruga, aún más si cabe, su entrecejo. La caña golpea el sobre de una mesa. Segundos en que sólo se escucha el repiqueteo del agua que cae sin misericordia, gotera al final de la clase. El coro se recompone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mil veces ciento…, mil veces mil...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El maestro continúa su andanza, mueve la vara como director de orquesta. Tu lengua de nuevo entre los dientes, los dedos doloridos de tanto apretar el lapicero. El reloj de la iglesia marca las cinco. Sientes un picotazo en la oreja. La clase recita: Mil veces ciento…, mil veces mil… Te volteas, enfadado, justo en el instante en que el destello ilumina la clase, justo en el momento en que todo el coro infantil, menos tú, atento a la cámara que los enfoca, pone punto final a la lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mil veces ciento, cien mil; mil veces mil, un millón. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-8465779993634994176?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/8465779993634994176/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=8465779993634994176' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8465779993634994176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8465779993634994176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/12/homenaje-machado.html' title='Homenaje a Machado'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-1054701314196342667</id><published>2008-09-17T16:39:00.002+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.056+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Clara</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Clara despierta. Por delante un duro día de trabajo, un exmarido que no deja de causarle problemas y dos hijos que mantener y, aunque sabe que no está bien: — Ojalá digan pronto que se marchan de su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol aún no alumbra y la ciudad se siente en calma. No llega ni un sonido del exterior y eso parece contribuir aún más si cabe a acrecentar su soledad. Una soledad que arrastra tras de sí desde el día que dejó su pueblo para venirse a la gran ciudad. Salió de su casa para abandonar la miseria que la envolvía y buscar algo mejor pero, por desgracia, sólo encontró más miseria y mucha soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se hubiera quedado en el pueblo, quién sabe qué le hubiera deparado el destino, pero al menos habría vivido en una miseria arropada por el calor y el amor de los suyos. Un calor que perdió en la distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale a oscuras del salón, no quiere dar la luz, no quiere despertar a sus hijos. Hace meses que no duerme en su cama. Sólo el sofá le da la calma necesaria para conciliar un breve sueño. A oscuras se viste y se lava la cara. Ya no le gusta mirarse al espejo. Su imagen le lastima: sus ojeras, sus arrugas, esa vejez prematura que parece haberse adueñado de su cuerpo... No soporta ver en qué se ha convertido, en qué la han convertido, porque la vida no ha sido buena con ella. No lo ha sido y presiente que nunca lo será. Le da miedo expresarlo en voz alta pero, está gafada. La mala suerte le acompaña allá donde va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota cómo una lagrima se desliza por su mejilla y no hace nada para retenerla. Ahora las lágrimas gobiernan su vida a su antojo. Vienen cuando quieren y se van sin pedirle permiso. No le quedan fuerzas para intentar dominarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cocina un olor nauseabundo casi le hace vomitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Malditos críos —. Hace dos días que les dijo que vaciaran el cubo de la basura y allí seguía, en su sitio, lleno a rebosar, descomponiéndose a pasos agigantados a causa del calor que los azotaba esos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra lágrima surca su cara, pero está vez es de rabia. Ella partiéndose el lomo para que ellos tengan qué comer y los muy cerdos viviendo a cuerpo de rey, sin dejar de poner la mano y de exigir plata. La vida no era justa con ella, no, no lo era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierra los ojos, da media vuelta y a tientas busca las llaves y el bolso. Sus manos tropiezan con un sobre. No recordaba haberlo visto ayer. Decide no abrirlo. Seguro que le reclaman algún pago y ahora no tiene fuerzas para enfrentarse a nada. Mejor lo abre cuando regrese a casa, como siempre ya bien entrada la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las mañanas limpia en una fábrica, por las tardes en un edificio de oficinas. Odia el trabajo en esas oficinas. Allí nadie es amable, nadie se digna a mirarle a la cara. Nunca la habían tratado bien. Nunca, hasta que llegó él. Otro error más que sumar a su larga lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer día incluso la llamó por su nombre. Ninguno en aquel asqueroso lugar había pronunciado hasta ese momento su nombre. “Eh tú” era la forma más amable que tenían de reclamar su atención. Así que cuando al girarse vio esa sonrisa iluminando aquella cara, se sintió flotar. Hacía tanto que nadie le sonreía... Después le dio conversación, le regaló los oídos con palabras amables, incluso la invitó un par de veces a tomar un bocado a la salida del trabajo. Pero resultó ser igual que los demás. Un polvo rápido, carente de cualquier muestra de ternura en los lavabos de las oficinas, era el último recuerdo que guardaba de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva lágrima surca el rostro de Clara que impasible la ve estrellarse contra el suelo. La vida no es justa, lo sabe, pero ella no se merece tanta injusticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin ha acabado su jornada. Por suerte el día había pasado rápido. Le resultaba insoportable el trabajo en aquel lugar, pero necesitaba el dinero que semanalmente recibía como pago por sus servicios. Y hoy era día de paga y, como siempre, nadie para entregársela en mano. Sólo aquel sobre marrón pegado con celo en la puerta de su taquilla. Pero esta vez junto a él cuelga otro de color blanco. Un sobre que lleva su nombre. Entonces le viene a la memoria el que esta mañana encontró al levantarse y decide no abrirlo, ya lo hará cuando llegue a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira el reloj. Las once. Demasiado tarde para encontrar un autobús. Tendrá que volver andando y el trayecto le llevará al menos una hora si anda ligerito. Pero no tiene ganas. No tiene ganas de llegar a casa, de pelearse con sus hijos, de ponerse de mal humor, de ver una vez más su casa convertida en una pocilga, porque ella ya no da para más y sus hijos nunca le echan una mano. Sólo saben darle más trabajo. — Ojalá se marchen pronto de casa. Ojalá se larguen y me dejen sola —. Sabe que no está bien que una madre desee eso, pero hay ratos en los que incluso desea que no hubieran nacido. Sin ellos se imaginaba su triste vida de otra manera. Sin ellos no hubiera tenido que pasar tantas penurias tras su separación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él hombre que la enamoró sólo quería una sirvienta y un cuerpo caliente al que arrimarse para satisfacer sus necesidades, y cuando ella se dio cuenta era demasiado tarde. Con dos niños, sola y sin dinero, no tuvo más remedio que seguir a su lado.&lt;br /&gt;Recordaba con ironía como un año más tarde él la abandonaba “harto de aguantarla a ella y a los niños”. Sin dinero, con un alquiler que pagar y dos criaturas que alimentar tuvo aceptar el primer trabajo que le ofrecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De eso hace ya catorce años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue caminando sola. La ciudad está desierta, sumida en el silencio de la noche, roto sólo de vez en cuando por el ruido de algún coche o de alguna motocicleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira el reloj y acelera el paso. Son casi las doce. A lo lejos el sonido de un vehículo que se detiene, unos pasos a sus espaldas y un golpe seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara despierta, por segunda vez ese día. Ante ella la inmensidad de la noche y un dolor terrible de cabeza. En medio de la acera alcanza a distinguir su bolso tirado en el suelo. Lo recoge, se pone de pie como puede y sin molestarse en rebuscar en su interior lo cierra. Esta semana no tendrán qué comer. Todo su esfuerzo, las horas de sueño que no ha tenido, no han servido de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolorida y con el rostro surcado por miles de lágrimas llega a su casa. Rebusca en el bolso intentando localizar sus llaves. Por un momento piensa que también se las llevaron. Pero no, allí están las llaves y el sobre blanco que le dejaron en la taquilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrir la puerta el olor procedente de la cocina le hace retroceder. Ya no huele sólo a basura, huele también a platos sucios amontonados desde hace días, huele a casa sin ventilar, a casa hecha un desastre. Pero ella ya no puede. Dieciocho horas de trabajo diario es más de lo que un ser humano puede soportar. Abatida se derrumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando levanta la cabeza ve el sobre de la mañana y se acuerda del que guardó en su bolso. Lo abre y saca una pequeña hoja escrita a máquina. “Le comunicamos que a partir de hoy prescindimos de sus servicios en nuestra empresa. Como compensación, esta última paga equivale al salario de dos semanas”. Y ni una sola palabra más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ni siquiera percibe el repulsivo olor que lo inunda todo. Quiere gritar, pero nada sale de su garganta. Se siente cansada, necesita dormir. Necesita descansar. Igual mañana es capaz de pensar con más calma. Igual hasta es capaz de encontrar una solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano roza el otro sobre. También lleva su nombre. Le tiembla todo el cuerpo cuando lo abre. Dentro una nota escueta : “Prueba de embarazo: positiva”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-1054701314196342667?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/1054701314196342667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=1054701314196342667' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/1054701314196342667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/1054701314196342667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/09/clara.html' title='Clara'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-8642163780942595224</id><published>2008-07-18T17:36:00.009+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.056+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>La mujer de mi vida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Yo me llamo Pedro y ella es Laura, y aunque en unas horas llevaremos sesenta y nueve días juntos, casi no sé nada de ella por extraño que parezca. Y no por no haber mostrado interés. Vaya si lo he mostrado, ¡desde el primer día que la vi! Sólo que las cosas siempre siguen sus propios derroteros y uno nunca puede prever qué sucederá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vi por primera vez en la parada de autobús del barrio. Era temprano, yo andaba medio dormido, enseguida llegó mi línea y sólo atiné a verla de refilón. De ese primer encuentro recuerdo una abundante cabellera pelirroja y unos preciosos ojos verdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo treinta y siete años y pese a no ser mal parecido, al menos eso dicen mis compañeras de trabajo, rara vez mis escarceos amorosos han llegado más allá de una docena de citas. No sé, siempre hay algo que no acababa de cuajar y que impide que esas relaciones sean más duraderas.Sé que tengo una tendencia excesiva a hablar de mí mismo, pero claro esto resulta perfectamente comprensible si indico que hasta ahora todas las chicas con las que he salido han resultado demasiado poco habladoras. Para serles sincero, todo lo que supe de ellas lo averigüé en la primera cita. Luego pocas palabras más fui capaz de arrancarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo decía, esa mañana un autobús me separó de la que yo presentí la mujer de mi vida. Y lo hizo porque normalmente suelo dormirme por las mañanas y consecuentemente llegar tarde al trabajo, para mosqueo de mi jefe, que yo creo lo hace adrede y me espera en la puerta de entrada para verme llegar y sermonearme con que a la próxima me expedienta me pone de patitas a la calle, que si esto, que si aquello... Y aunque soy un trabajador impecable y sé que la empresa no podría prescindir de mis servicios con facilidad, tengo que reconocer que a veces el jefe conseguía hacerme palidecer. Así que si alguna mañana, dios sabrá por qué, conseguía despertarme a la hora, ni la mujer más bella del mundo iba a impedirme llegar a tiempo al trabajo. Y eso pasó ese día, que por no hacer tarde a mi cita matutina sentí perder al amor de mi vida. Y una vez dentro de aquel transporte público sólo pude correr hacia la parte trasera y pegar mi cara contra su cristal para no perderme detalle, mientras irremisiblemente la necesidad de conservar mi empleo nos separaba para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de indicarles también que suelo tomarme algunas cosas, sobre todo las relacionadas con el destino propio, muy a la tremenda por lo que si el autobús no hubiera ido hasta los topes de gente, juro que habría sacado el pañuelo para agitárselo en señal de despedida y para enjugarme una lagrimilla que me vi obligado a disimular como buenamente pude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué al trabajo de muy mal humor, a la hora, pero de muy mal humor. Pegué portazo y me encerré en mi despacho, signo inequívoco para mis compañeros de que ese día la falta de sueño había hecho merma en mi carácter jovial por naturaleza. A los veinte minutos de estar allí, sólo encontraba alivio en el recuerdo de mi cara pegada a aquel cristal y de su imagen emborronándose en la distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fin de tranquilizar mi espíritu decidí evocar de nuevo aquel momento arrimando la cara al cristal de mi ventana. Su tacto frío y suave me relajó hasta tal punto que me pareció verla de nuevo, allá abajo, apoyada en la marquesina de la parada de autobuses. Parpadeé varias veces para asegurarme que aquello no era un sueño y al abrir definitivamente los ojos pude convencerme de que ella estaba allí. Quise abrir la ventana y gritar para llamar su atención, pero por desgracia los ventanales de estas oficinas no se pueden abrir para evitar inoportunos suicidios del personal.Cuando me disponía a dar media vuelta para bajar raudo por las escaleras en su búsqueda, la “encantadora” secretaria del jefe reclamó mi presencia “ipso facto” en la sala de juntas. Abrí la boca, y la cerré, varias veces como un pez que intenta sobrevivir a una muerte inevitable. Y aunque inevitablemente mi fin no fue la muerte, sentí que ahora definitivamente me iba a quedar para vestir santos. ¡Por segunda vez se escapaba el amor de mis manos! Y no sería esa la última. Unas diez veces más mi mirada se cruzó con la de ella en algún punto de la ciudad. Un día incluso alcancé a oír a alguien pronunciar su nombre: Laura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, visto lo visto, decidí salir en su busca. Para ello y según requería la ocasión −y ella no se merecía menos− me vestí con mis mejores galas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que reconocer que cuando la encontré me costó animarme y dirigirle algo más que miradas. Estaba preciosa. Bajo la luz de aquella farola su pelo brillaba como un rubí. No mencionaré las emociones que me embargaron cuando sin obstáculos pude contemplar sus ojos verdes y sus labios carnosos. En cambio tengo que confesar que su vestimenta me sorprendió un tanto. Pero bueno, ya se sabe que la moda hay veces que resulta un poco extraña. Lucía unos vaqueros tan ajustados que se notaba a la perfección lo que había bajo aquella tela, y un diminuto sujetador plateado que apenas cubría la desnudez de su torso perfectamente bronceado. Me costó horrores retirar la mirada de esos senos tan perfectos, pero no quería que pensara que yo era uno de aquellos salidos que sólo busca sexo en su primera cita. No, no quería que ella pensara eso, porque ante todo yo la consideraba el amor de mi vida y la futura madre de mis hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente me armé de valor, me planté frente a ella y sin dejar de mirarla a los ojos levanté la pesada maza que traía conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ruido de los cristales haciéndose mil pedazos y cayendo al suelo fue ensordecedor. Debió despertarse medio barrio, pero sinceramente no me importó lo más mínimo, ya nada podría impedir que Laura fuera mía. La tomé con suavidad por la cintura y la invité a acompañarme en la desenfrenada carrera que emprendí hacia mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De eso hace ya sesenta y nueve días. Y aunque soy feliz a su lado, echo de menos saber más de ella. Es la mujer que amo, la mujer que elegí para traer al mundo a mis retoños y sé que nadie me obligó a ello, pero igual antes de dar ese paso, debería sentarme a su lado y con un poco de firmeza instarla a contarme más cosas sobre ella. ¿No creen?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-8642163780942595224?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/8642163780942595224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=8642163780942595224' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8642163780942595224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8642163780942595224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/la-mujer-de-mi-vida-yo-me-llamo-pedro-y.html' title='La mujer de mi vida'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-8442808137151350560</id><published>2008-07-17T15:54:00.000+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.057+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Nana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Nana viste toda de negro. Su pelo, negro. Los zapatos, negros. Hasta el tirante de la enagua que asoma por el escote de su vestido negro es negro. Sólo el rubor de las mejillas y el blanco de su piel rompen esa monotonía de color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuarenta y ocho años son muchos años. Siempre pensé que yo sería la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las primeras palabras que salen de su boca desde que abandonamos la estación. La miro, sin disimulos, abiertamente. Sus ojos se nublan. Desvío la mirada. A Nana no le gusta que la vean llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nana habla con la mirada fija en un punto de su pasado que yo desconozco. Habla y juguetea con el cierre del bolso que descansa en su regazo. Ese bolso que me encanta registrar, desde niña, en busca de caramelos. Y de repente la veo corriendo tras de mí por los campos de naranjos, con un vaso de leche tibia en la mano. Que diferente se ve de aquella mujer,  a pesar de la lucidez que no la abandona, de su cabellos sin canas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Lo conocí aquí. Yo estaba de vacaciones con mis abuelos. Él era amigo de mi tío y venía casi todos los días a la casa. Pasaban horas sentados en el salón hablando de política. Yo hacía compañía a mi abuela, siempre con un libro en la mano, siempre con la cabeza puesta en lo que haría al terminar mis estudios. Durante ese tiempo no demostró por mí mayor interés que el de tenerme como compañera de cartas en las tardes de lluvia. Y yo, yo tampoco le presté mayor atención: mi corazón aún no tenía edad para el amor y él…, él era demasiado alto para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nana se gira hacia mí y sonríe. No puedo evitar una exclamación de sorpresa. Sabe lo que estoy pensando. Arquea sus cejas en un gesto divertido y su cara recobra por un instante la juventud de antaño. ¿Qué ha sido de aquella mujer chiquita, vivaracha, de energía inagotable que se peleaba constantemente conmigo por la comida? Sólo sus ojos parecen no haber envejecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Días antes de mi regreso me invitó al cine. Pensé que lo hacía más por deferencia a mi tío que por interés hacia mí. Y así se lo hice saber. Y él no dijo nada. Era el primer hombre con el que salía sola de paseo. Ya sabes, entonces no era como ahora. Fue divertido.&lt;br /&gt;Días después, en la estación, al disponerme a subir al tren que me llevaría a casa, me preguntó si podía escribirme. Mientras me ponía de puntillas para depositar un beso en su mejilla, le dije que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nana calla. Sus manos juegan con la alianza que baila en sus ahora consumidos dedos. La de él cuelga de la cadenita que lleva en el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Intercambiamos muchas cartas. En ellas contaba cómo iban las cosas por su ciudad; ni una sola palabra que hiciera entrever sus sentimientos hacia mí. Y yo, yo le hablaba de mi deseo de convertirme en una mujer de negocios. Si la abuela no hubiera enfermado nunca nos hubiéramos vuelto a ver.&lt;br /&gt;El día que la enterramos me pidió en matrimonio. Mi corazón dio un vuelco, toda yo temblaba. ¿Cómo era posible descubrirse así de repente? Aún hoy no lo entiendo...&lt;br /&gt;Lo he querido como pocas veces se quiere en la vida. Él me amaba y me entendía como nadie y ahora… ahora no sé que hacer sin él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nana se lleva la mano al cuello y agarra con fuerza la alianza que pende de él. Sus ojos se enturbian y las lágrimas caen sin control sobre su alma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-8442808137151350560?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/8442808137151350560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=8442808137151350560' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8442808137151350560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8442808137151350560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/nana.html' title='Nana'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-605072731654791353</id><published>2008-07-14T15:33:00.013+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.057+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Mentiras compulsivas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;−&lt;strong&gt;Psicopatía&lt;/strong&gt;: anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo dijera que soy un escritor famoso, que tengo más de un centenar de libros publicados, que una vez al mes acudo a una cena literaria en la que mi compañero de mesa es Elizondo, ¿me creeríais? ¿Me creeríais si os dijera que soy redactor en la revista Rolling y que mi última entrevista, hace una semana, fue al mismísimo Sinatra? ¿Por qué entonces creéis a otros? ¿Será porque ellos se sientan junto a Paco Ignacio Taibo II, porque entrevistan a Bono, porque son Directores en una multinacional farmacéutica? ¿Será porque esas situaciones sí pueden corresponder a una realidad? ¿Radica ahí el quid de creer unas mentiras sí y unas mentiras no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez debiera presentarme. Me llamo Gabriel Azuela de La Torre e investigo comportamientos "anormales" en la red; comportamientos que bajo ciertos supuestos pueden considerarse peligrosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En dos semanas se cumplirá mi décimo aniversario en este entramado. Así creo poder decir que conozco mucho de mucho y mucho de muchos. Yo que siempre había sido reticente a navegar sin rumbo, a los dimes y diretes sin ver la cara del prójimo (y no hablo de una fotografía), aquí me tenéis, asiduo discontinuo (que no enganchado y dependiente) a esta charchia de bytes y megabytes, y ahora, más sorprendido que nunca por los últimos "descubrimientos" en este colosal territorio de rimas y leyendas, de conspiraciones, mitos, ficciones, quimeras, supersticiones, patrañas e invenciones. En resumidas cuentas, de verdades y mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, ¿cuánto de verdad y cuánto de mentira hay de nosotros mismos en esta mundanal trampa a la que pocos escapan? ¿Muchas verdades y pocas mentiras? ¿Muchas mentiras y pocas verdades? Ahí me temo que muchas mentiras y pocas verdades. Y poco pasaría sí esas mentiras no fueran más allá de un simple: "soy domador de felinos", "contrabandista de diamantes", "bucanero", "piloto de Fórmula Uno", pero existe un largo etcétera a esas invenciones que lleva hasta la expresión más repulsiva de las mentiras, de las mentiras patológicas: la psicopatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La red es como una amena conversación que las horas y el consumo excesivo llevan a la decadencia; una amena tertulia que se va apagando paulatinamente, una plática en la que los tertulianos acaban abandonando posiciones, poniéndose al descubierto, perdiendo el pudor, bajando la guardia, cometiendo errores. Y es entonces cuando todas las cosas feas quedan al descubierto, y yo entro en acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-605072731654791353?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/605072731654791353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=605072731654791353' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/605072731654791353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/605072731654791353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/mentiras-compulsivas.html' title='Mentiras compulsivas'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-8902090608939054786</id><published>2008-07-11T08:42:00.004+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.057+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>La casa de muñecas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Siendo yo pequeña, mi padre compró una enorme bola de cristal en cuyo interior se alojaba la casa en miniatura más bonita que yo había visto jamás. Puesta a buen recaudo, lejos de mis torpes manos, en lo alto de un estante de la biblioteca, no se me permitía tocarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el sol que penetraba a través de las vidrieras rozaba su superficie resplandecía en miles de destellos multicolores, por eso no era extraño encontrarme encaramada de puntillas en lo alto de una silla con los ojos fijos en ella. Así pasaba tardes enteras, mirándola hipnotizada, intentando descubrir algún nuevo detalle que hasta ese momento me hubiese pasado desapercibido y suspirando porque llegara pronto el día en que pudiera tenerla entre mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una preciosa casa de ladrillo rojo y techumbres negras, con diminutas ventanas a través de las cuales se divisaban estancias ricamente engalanadas. Rojos, amarillos, negros, dorados, verdes, azules. Ningún color parecía faltar en su interior. Sólo una de las habitaciones estaba sumida en la oscuridad más absoluta. Por más que forzaba mis ojos no alcanzaba a distinguir nada. Y no era sólo por la falta de luz: a veces tenía la impresión de que una densa nube de polvo era lo que me impedía ver más allá de sus cristales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde, al entrar en la biblioteca la vi sobre la mesa y sin pensarlo la tomé entre mis manos. El frío contacto del vidrio me sorprendió. De tanto observarla la había imaginado cálida. La apreté contra mi pecho y corrí a esconderme detrás de una de las pesadas cortinas que cubrían los ventanales. Sólo cuando mi corazón dejó de palpitar tan fuerte que me retumbaban los oídos, me sentí con ánimos para bajar los ojos y mirarla. ¡Qué bonita era! Mil veces más bonita de lo que parecía sobre aquel estante. La giré y la giré entre mis manos durante un buen rato, hasta que un pequeño rayo de sol iluminó una de las ventanas de la parte alta. Un rayito de sol que por un instante pareció dotar de vida a un minúsculo rincón de aquella estancia. Pero no alcancé a ver más: la bola resbaló entre mis manos y fue a estrellarse contra el suelo partiéndose en mil pedazos. Mi corazón se paró, mis pulmones dejaron de tomar aire y un sepulcral silencio lo envolvió todo. De la parte alta de la casa desprovista de su protección cristalina se escapaba una densa nube de polvo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me aventuré a abrir los ojos tras el desastre la oscuridad era total en la biblioteca. Tenía que recoger todos los fragmentos y ocultarlos antes de que alguien los viera. Separé con cuidado las cortinas, asomé la cabeza para cerciorarme de que estaba sola y fue entonces cuando reparé en la tenue luz que iluminaba uno de los rincones de la sala. Muerta de curiosidad, me acerqué descubriendo con asombro que ésta procedía del interior de una enorme casa de muñecas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No podía creerme lo que estaba viendo! Cerré los ojos, conté hasta diez, volví a abrirlos y... ¡la casa era igualita a la de la bola de cristal…!, sólo que por sus ventanales podía ver con claridad lo que en la otra apenas divisaba: estancias ricamente decoradas, suelos cubiertos de alfombras, techos de madera, lámparas de cristal, colosales puertas de tiradores metálicos, chimeneas de mármol y una majestuosa escalera por la que se accedía a la parte superior de la casa. Pero no todo estaba iluminado, una habitación en la parte alta se encontraba a oscuras, ni una pizquita de luz se escapaba por sus ventanas. Pegué mi nariz a una de ellas con la esperanza de poder distinguir algo, pero nada, no se veía absolutamente nada. Quizá con una linterna… Recordaba haber visto una en la cocina, pero no iba a ser yo la que fuera hasta allí a buscarla. Igual en alguno de los cajones del escritorio de mi padre, aunque tendría que buscarla a oscuras. No podía dar la luz de la biblioteca. Si descubrían que había roto su preciado tesoro, me castigaría de por vida.&lt;br /&gt;No me hizo demasiada gracia tener que buscar a tientas, tropezar o tirar algo hubiera sido igual que ponerme a gritar: ¡estoy en la biblioteca y he roto la bola de cristal de papá!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia en los cajones sólo encontré papeles. No me quedaba más remedio que armarme de valor y salir en su busca. Abrí la puerta sigilosamente. No había moros en la costa. De puntillas, intentando no hacer ruido me dirigí a la cocina; dentro trajinaba mi abuela. Tenía que pensar algo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;− Nona, necesito una linterna, se me ha caído una cosa debajo del sofá de la biblioteca y no la veo, ¿sabes dónde la guarda mamá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me la dio sin decir nada, pero en el momento en que me daba la vuelta para marcharme me preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;− ¿En la biblioteca? ¿Y qué haces tú en la biblioteca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mira que decirle que estaba en la biblioteca! ¡Menuda ocurrencia la mía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;− Nada −contesté y con la linterna bien sujeta corrí junto a la casa de muñecas. Me arrodillé, apunté hacia ella y… la linterna no se encendió. Aquello era increíble. Tanto arriesgarme para nada.&lt;br /&gt;De repente un haz de luz se proyectó contra el fondo de la biblioteca. ¡Funcionaba! Con cuidado lo dirigí hacia la ventana que quedaba justo frente a mí. No conseguir ver nada. Una a una recorrí sus ventanas pero tampoco pude distinguir nada. Cuando ya había perdido toda esperanza un pequeño rayo de luz iluminó un rincón de la estancia. Allí, una niña arrodillada en el suelo alumbraba con una linterna una preciosa casa de muñecas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-8902090608939054786?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/8902090608939054786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=8902090608939054786' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8902090608939054786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/8902090608939054786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/la-casa-de-muecas.html' title='La casa de muñecas'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-4168502588899490317</id><published>2008-07-08T23:25:00.000+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.057+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Trucco, Paco, Floppy y Bimbo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana cuando escuché la voz de mi secretaria diciendo: “Señor Robles, su hijo por la línea dos”, ni por asomo imaginaba lo que en breve acontecería en mi vida.&lt;br /&gt;— Papi —me dijo nada más ponerme al teléfono— me voy con mami a comprar el pajarito que me prometiste. Carlitos me ha dicho que en el Centro Comercial hay una tienda enooooooorme de animales. Trucco se viene con nosotros.&lt;br /&gt;Trucco era mi pequeño yorkshire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pajarito, bautizado con el nombre de Paco, acabó convertido en un mastodonte de aproximadamente cinco kilos, plumaje castaño, enorme cresta roja y pico certero, que corría a sus anchas por la casa, cantaba por las mañanas y aprovechaba la menor oportunidad para tirar picotazo a mis tobillos y dejar muestrecitas de su buena digestión por todas partes; además de perseguir a mi pobre Trucco, con intenciones no demasiado honestas, hasta que finalmente Trucco concluyó que si quería evitar ser inseminado por el gallo tendría que pasar el resto de sus días escondido bajo el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguanté estoicamente la situación durante semanas pero la animadversión entre Paco y yo llegó a tal extremo que amenacé a mi mujer con usarlo para hacer caldo si no se deshacía de él. Unos días después mi secretaria me sacaba de nuevo de mi rutina con su “Señor Robles, su mujer por la dos.”&lt;br /&gt;— Cariño, he estado hablando con tu hijo y consiente que regalemos a Paco si le dejas comprarse una nueva mascota.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como ustedes comprenderán la sola idea de perder a ese pajarraco asesino y obseso de mi vista me hizo aceptar de inmediato, sin pararme a pensar, y por tanto, sin preguntarle eso de: “Regalárselo, ¿a quién? ¿Quién narices va a querer un bicho como ése de animal de compañía?” Así que esa tarde, al llegar a casa, me encontré con Floppy, un conejo “enano”, que acabó abultando el triple que Trucco y que por alguna extraña razón se enamoró del gallo Paco, que lamentablemente, tal y como yo temía, continuó formando parte de nuestra familia. Así, Floppy perseguía a Paco y Paco perseguía a Trucco, que víctima de un continuo ataque de nervios no sólo pasaba los días escondido bajo del sofá, sino que cuando se veía obligado a salir atenazado por el hambre cualquier ruido a sus espaldas era suficiente para hacerle pegar un salto digno del mejor saltimbanqui. ¡El pobre se estaba quedando calvo con tantas persecuciones y muestras de amor desenfrenado!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Incapaz de soportar esa situación ni un minuto más, reuní a mi mujer y a mi hijo y les dije que ya podían ir buscando a alguien dispuesto a hacerse cargo de Paco y de Floppy o un día de éstos de segundo comeríamos pollo y conejo. Pero de nada sirvieron mis amenazas. Semanas después seguíamos siendo familia numerosa: ninguno de nuestros conocidos parecía dispuesto a adoptar a un gallo cantarín que confundía perros con gallinas ni a un conejo que prefería gallos antes que lindas conejitas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana recibí una llamada de mi hijo.&lt;br /&gt;— ¡Papi, papi, no te vas a creer lo que me ha pasado! Cuando vengas te lo cuento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me dio tan mala espina que salí disparado hacia casa. En cuanto abrí la puerta, Trucco salió despavorido corriendo hacia al jardín, perseguido por Paco y éste a su vez por un Floppy completamente mojado. Detrás venía mi hijo.&lt;br /&gt;— ¡Papi, no te lo vas a creer! Mira lo que me encontré esta mañana al levantar la tapa del retrete. ¿Puedo quedármela, verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bimbo es nuestra nueva mascota, una piraña de tamaño descomunal y afilados dientecillos que, no contenta con devorar el alimento que expresamente adquirimos para ella, salta sobre nuestro conejo cada que vez que éste, siguiendo el rastro de Paco que hipnotizado corre detrás de Trucco, pasa cerca de su pecera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-4168502588899490317?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/4168502588899490317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=4168502588899490317' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/4168502588899490317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/4168502588899490317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/trucco-paco-floppy-y-bimbo.html' title='Trucco, Paco, Floppy y Bimbo'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-7450979373750426956</id><published>2008-07-07T12:44:00.000+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.058+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Días de sol abrasador</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHHz_Bw5AYI/AAAAAAAAACQ/fBeAxML0Ei4/s1600-h/Desiertos_Espana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220221707229921666" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHHz_Bw5AYI/AAAAAAAAACQ/fBeAxML0Ei4/s320/Desiertos_Espana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Días de sol abrasador dijeron los meteorólogos. Días de sol, de calor, de todo lo que hace insoportable respirar y vivir a un ser humano.&lt;br /&gt;Una masa de aire caliente procedente de las zonas desérticas del planeta: esa era la única explicación que los expertos daban a una población que, incapaz de soportar ni un segundo más la situación, entregaba sus primeras víctimas.&lt;br /&gt;Una gigantesca bolsa de aire tórrido que se había extendido sobre nuestras cabezas como una epidemia, invadiéndolo todo, sin dejar un solo rincón por cubrir con su espeluznante aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien la Tierra era, desde hacía años, un mundo azotado por largos periodos de sequía las temperaturas se habían mantenido dentro de unos límites perfectamente soportables.&lt;br /&gt;Cuando los termómetros empezaron su ascenso pensamos que aquello era cuestión de días, pero cuando los días dieron paso a semanas y éstas a meses, la población se desmoronó. Se agotaron todos los remedios y artilugios ideados para paliar el calor y se disparó el gasto eléctrico. Desde los gobiernos se lanzaron llamadas para un 'consumo contenido y racional de la energía' pero la población hizo caso omiso. Resultaba increíble que a pesar del alto nivel de desarrollo tecnológico que habíamos alcanzado no estuviéramos preparados para hacer frente a esos niveles de demanda. Los cortes en el suministro eléctrico se repitieron a lo largo de los días. Semanas después, a éstos se sumaron cortes en el suministro de agua. Nuestras principales reservas estaban bajo mínimos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las calles quedaron desiertas. Casi nadie se atrevía a salir de día. Sólo los que aún disponían de vehículos acondicionados se aventuraban a pasear por la ciudad. El resto esperaba a la caída del sol para ir en busca de lo necesario para cubrir las necesidades más básicas.&lt;br /&gt;Cuando las temperaturas nocturnas empezaron a superar los cuarenta grados las salidas de la población se redujeron. Las noches eran insoportables. Ya no era posible ni conciliar el sueño.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los hospitales se vieron desbordados por una población que se deshidrataba y sufría todo tipo de colapsos. Los pirómanos aprovecharon la situación para quemar las preciadas reservas vegetales que quedaban en el planeta. Miles de hectáreas de bosques perecieron víctimas de las llamas. Poblaciones enteras fueron arrasadas. Las pérdidas materiales y humanas fueron en pocos días incalculables. Los actos de pillaje no tardaron en producirse. El planeta entero se vio sumido en el caos más absoluto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un buen día dejó de ser noticia el calor que nos asfixiaba. Las grandes masas de agua del planeta le robaron todo el protagonismo. Los medios se hicieron eco de las altas temperaturas que estaban alcanzando mares y océanos. Ya no se hablaba de otra cosa. La noticia ahora era el elevado calor ambiental que sumado a ese incremento en la temperatura del agua, traería tarde o temprano lluvia. Una lluvia que refrescaría ese ambiente calcinado, polvoriento y carente ya de muchas forma de vida. ¡Al fin un atisbo de esperanza!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que entonces no sabíamos es que la lluvia jamás sería preferible a ese calor abrasador…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-7450979373750426956?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/7450979373750426956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=7450979373750426956' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7450979373750426956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/7450979373750426956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/das-de-sol-abrasador.html' title='Días de sol abrasador'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C3cptoWsMes/SHHz_Bw5AYI/AAAAAAAAACQ/fBeAxML0Ei4/s72-c/Desiertos_Espana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-6561613562985451656</id><published>2008-07-02T22:02:00.001+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.058+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>NEOs</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C3cptoWsMes/SGvfuc0d6cI/AAAAAAAAABw/vZwYZFJVlFE/s1600-h/impact.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218510582342085058" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C3cptoWsMes/SGvfuc0d6cI/AAAAAAAAABw/vZwYZFJVlFE/s320/impact.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;De un manotazo silenció contra el suelo el insistente pitido que provenía de un lado de la cama. Se agitó incómodo intentando sacudirse los efluvios de alcohol que desprendía su cuerpo y los oscuros pensamientos que invadían su cabeza, pero de poco le valieron sus esfuerzos, los breves períodos de lucidez que a veces aún tenía no servían sino para recordarle que no había vuelta atrás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Todo comenzó con aquel asteroide...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;− La amenaza −&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Un ángel exterminador en trayectoria directa hacia la Tierra.&lt;br /&gt;Diámetro diez veces superior al del asteroide causante de la extinción de los dinosaurios sesenta y cinco millones de años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;− NEOs −&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Los responsables de los programas de protección contra NEOs, objetos en órbita cercanos a la Tierra susceptibles de chocar con ella, no fueron conscientes de la verdadera dimensión del peligro hasta que fue demasiado tarde. Errores garrafales en los primero cálculos de la trayectoria descartaron el impacto directo. Los ánimos de la población se calmaron y la alerta inicial dio pasa a la expectación y ésta casi al olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semanas después, un comunicado hacía pública la imposibilidad de evitar el choque. Tiempo estimado para ello: siete meses y un día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Ante la certeza de una muerte segura, el caos y la desesperación se adueñaron del planeta Tierra. Desde las colonias las cosas se vieron de otro modo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;− Las colonias −&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C3cptoWsMes/SGyj6nZxxqI/AAAAAAAAAB4/fcJC7sNT9ZQ/s1600-h/0040kd.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218726295620404898" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C3cptoWsMes/SGyj6nZxxqI/AAAAAAAAAB4/fcJC7sNT9ZQ/s320/0040kd.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Níobe, Atenea, Esparta, Minerva y Rea. Situadas a unos escasos cientos de miles de kilómetros de Marte, fueron el primer y único éxito de los numerosos intentos realizados por colonizar el espacio exterior. La inviabilidad para unos, incapacidad para otros, de establecer asentamientos humanos sobre otras superficies planetarias hizo que finalmente los expertos dirigieran sus esfuerzos a crear estos &lt;em&gt;planetas artificiales&lt;/em&gt; en medio de la nada, a imagen y semejanza de las estaciones espaciales, sólo que a gran escala y con el deseo de que en un futuro próximo pudieran autoabastecerse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Todos los que en su día partimos hacia las diferentes colonias lo hicimos voluntariamente y en respuesta a promesas que una vez allí distaron mucho de la realidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Concebidas como inmensas esferas acristaladas que en su interior recreaban a la perfección ambientes terrícolas pretendías ser un paraíso. Pero tanta perfección resultó insoportable: todo era demasiado artificial. Las estructuras que nos alojaban, la vegetación que se desarrollaba, la comida que nos proporcionaban, incluso nuestro comportamiento era en exceso artificial. Resultaba difícil comportarse con normalidad una vez fuimos conscientes de nuestra fragilidad. Un solo fallo en la infraestructura alojada bajo nuestros pies y de un plumazo seríamos borrados del universo. Nadie tendría tiempo de venir en nuestro auxilio. Éramos meras marionetas en manos de otros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;− El anuncio −&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;En nuestro décimo año de vida en las esferas se hizo pública la amenaza que se cernía sobre la Tierra. Una mezcla de horror y alivio recorrió nuestros cuerpos. Por primera vez en muchos años nos alegrábamos de encontrarnos tan lejos de casa y del peligro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;− Solos −&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Dos meses después del impacto perdíamos de vista el último de los fragmentos en que quedó dividida la Tierra. Sólo entonces comenzamos a ser conscientes de nuestra verdadera suerte. Allí en mitad de la nada, con pocos recursos almacenados, incapaces aún de ser autosuficientes nuestro final se presentaba próximo. Encerrados en aquellas esferas nuestro final se nos revelaba aún más trágico, largo y doloroso que el de los habitantes de la Tierra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;− Hacia el fin −&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sumido en la desesperación de un final ineludible se dejó llevar, como otros muchos, por la desidia y el alcohol. Era la única forma de sobrellevar el final.Esta mañana, una vez más, aquel insistente pitido vino a interrumpir sus sueños etílicos. Como siempre, se agitó incómodo en la cama, intentando sacudirse los recuerdos que le embargaban. Al tiempo las sirenas defensivas comenzaron a sonar y a lo lejos alguien gritó: &lt;em&gt;¡Nave a la vista…!&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-6561613562985451656?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/6561613562985451656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=6561613562985451656' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/6561613562985451656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/6561613562985451656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/neos.html' title='NEOs'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C3cptoWsMes/SGvfuc0d6cI/AAAAAAAAABw/vZwYZFJVlFE/s72-c/impact.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-2880279948428142152</id><published>2008-07-02T10:25:00.000+02:00</published><updated>2009-12-04T09:19:49.058+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Imagina</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.galeriade.com/Sonia/data/media/26/Palacio_de_Cristal_05.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.galeriade.com/Sonia/data/media/26/Palacio_de_Cristal_05.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Imagina por un instante este espacio iluminado por la tenue luz de unas velas situadas en el centro de cada una de sus mesas. Imagina la música, que dejó de escucharse hace horas, una melodía embriagadora, y las conversaciones a media voz rotas sólo por el tintineo de hielos en el interior de algunos vasos. Imagina aquel rincón, a resguardo de toda mirada, ocupado por dos amantes que se besan mientras sus manos emprenden la búsqueda del cuerpo que ansían bajo las ropas. Ahora, cierra los ojos e imagina que eres tú quien está ahí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Claudia gira sobre sí misma para no perder detalle de la magia que llena hasta el último de los rincones. Sus ojos no dan crédito. Ahora entiende por qué Daniel había insistido tanto en sus últimas llamadas... Pequeñas mesas de madera y metal de forma octogonal, tapices, guadamecíes, biombos con bellas estampas impresas, un par de armarios laqueados, relojes de caja, tallas policromadas dispuestas sobre capiteles a media altura, retratos de época, espejos venecianos, vidrieras emplomadas, butacas tapizadas en terciopelo púrpura..., y en el centro, colgada de la cúpula abierta en la cubierta de más de cinco metros de altura, suspendida sobre una espectacular fuente de mármol verde guatemala, una gigantesca araña de cristal. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Andrés da una nueva calada a su cigarrillo, lo mira con desprecio y lo lanza a través del ventanal situado frente a él. Sentado a una mesa repleta de vasos vacíos y pitillos a medio consumir, la incandescencia aún prendida en uno de los extremos lo atrae y no puede resistirse a seguir con la mirada el arco perfecto que describe antes de desaparecer de su vista. Sabe que está demasiado borracho, pero no le importa. Se encoge de hombros y esboza media sonrisa burlona que refleja en la colección de vasos que ha amontonado. Sonríe al tiempo que siente que su estado de ánimo combina a la perfección con aquel lugar tan lleno de cosas de otros tiempos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Alba, unas mesas más allá, manosea sin cesar el montón de papeles esparcidos frente a ella. Es incapaz de dar crédito a la cantidad de textos incompletos que ha acumulado. Ideas inconclusas, perdidas en el laberinto de su mente y que no han encontrado una salida. Necesita volver a escribir. Ser capaz de llenar una hoja en blanco con algo más que ideas burdas y baratas. Levanta la vista y una cara allí presente se le antoja familiar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Mario pulsa con suavidad las teclas del piano. La partitura abierta frente a él es un mero objeto decorativo. Otro más en aquel lugar tan extraño. Se sabe la melodía de memoria. No puede ser de otro modo. Las veces interpretada le han llevado a ello. Los pentagramas, sus notas, están impresos en cada uno de los dedos que mueve al ejecutarla. Toca mientras sus ojos juegan con los destellos que la enorme lámpara, que pende de la cúpula, refleja en el agua que cae de la fuente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Julia, sentada en un rincón, a resguardo de muchas miradas, recuerda la primera vez que pisó el invernadero de la Casa Señorial, el día que comenzó a soñar con hacerlo suyo, a imaginar en qué podría convertirlo. Su aspecto entonces, aunque lamentable, difícilmente ensombrecía la majestuosidad de la construcción que en otra época, a todas luces, debió ser esplendorosa. Orientado al sur, parte de su estructura ejecutada íntegramente en hierro fundido y cristal, estaba oculta tras la fachada principal de La Casa. Las paredes, inmensas y transparentes vidrieras, sostenidas por columnas de hierro sobre las que descansaba una descomunal bóveda de cristal, encargada antaño de cobijar las especies de mayor envergadura y que ahora albergaba una monumental fuente esculpida en mármol, estaban en un lamentable estado.&lt;br /&gt;Desde niña había fantaseado con dar otro tipo de vida a ese lugar. Imaginar, soñar y convertir sueños en realidades, era su trabajo. Y ahora que su último deseo vio la luz, siente que parte de ese espíritu impregna el ambiente y a cada uno de los visitantes que hoy tiene su Invernadero. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Claudia observa a los presentes, ve caras conocidas, entre ellas le gustaría haber encontrado la de Daniel, pero sabe que es imposible. Daniel..., Daniel y ese lugar que tantas veces visitaron de niños. El lugar que dio cobijo a su primer amor de adolescencia, en el que soñaron con unir sus vidas. Luego la vida los llevó por otros derroteros, a Daniel a una muerte prematura, a ella a sustituir su amor por otros que no la hicieron olvidarlo. Un empujón la saca de su ensimismamiento. Un hombre alto, atractivo y muy borracho ha chocado contra ella. La bebida que lleva en la mano cae sobre su ropa al tiempo que una sonrisa boba, pintada de efluvios alcohólicos, adorna su cara. Una torpe disculpa le revela una voz encantadora. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Andrés se levanta de la mesa a duras penas. Con él un par de vasos y un montón de colillas caen al suelo. La mujer sentada unas mesas más allá, esa que no para de manosear un montón de papeles, lo mira y él le sonríe. Le sonríe y se ríe de sí mismo. No sabe cómo puede ir esbozando sonrisas, a diestro y siniestro, cuando se siente tan rematadamente jodido. Hace meses que no le publican nada. Camina con un cigarro encendido en la boca, un vaso repleto de whisky en la otra. Siente fija en su espalda una mirada. Se gira y ve a una mujer morena, vestida de negro, con el cabello recogido en una cola que cae sobre su pecho, sentada en un lugar casi en penumbra. Le parece muy bella, da unos pasos sin mirar, algo se interpone en su camino, el contenido del vaso cae sobre su camisa, se gira y sólo es capaz de musitar una torpe disculpa. Frente a él, Claudia no puede evitar una pequeña exclamación de sorpresa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Alba no ha perdido detalle de aquel hombre desde que se ha levantado de la mesa. Abre su bolso y saca un pequeño libro, lo gira y allí, perdida entre un montón de letras está su cara. Duda por un instante si levantarse a pedirle un autógrafo, duda el tiempo suficiente para ver cómo el hombre se gira y se queda mirando a la mujer que ocupa una diminuta mesa cerca de la barra. Ella es la forastera que pasó sus veranos de infancia en la Casa Señorial y que adquirió el Invernadero cuando estaba a punto de ser derruido. Es entonces cuando su memoria regresa a su niñez, cuando recuerda a aquella niña con coletas y su mente por primera vez en mucho tiempo se pone a trabajar en una historia con principio y fin. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Mario no puede evitar mirar al hombre que, absorta la mirada en la dueña del local, camina de espaldas hacia la mujer de cabello rojo y rizado que contempla embobada el recinto, junto a la fuente. En el sobresalto de su choque, la propietaria del Invernadero queda al alcance de su vista. Es una mujer bella, mucho, también callada. No han intercambiado demasiadas palabras, las justas para su contratación. Ella casi nunca está en el local, pasa las horas en el despacho que hay al fondo, junto a la barra. La mira y siente un irreprimible deseo de ir hacia ella. Deseo que acalla por hoy tocando una nueva melodía e imaginando cómo será su primer encuentro. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Julia fija su atención, primero en el hombre que tambaleante se dirige hacia la fuente, después en el pianista. Lo contrató hace meses porque le pareció un crimen dejar aquel fabuloso Steinway callado eternamente. Ella a duras penas sí sabía tocarlo. Algunos retazos de melodías aprendidas en su infancia. En cambio él ejecutaba las piezas con tal pasión y maestría que muchas noches, encerrada en su despacho, tenía que dejar lo que estaba haciendo porque no conseguía centrarse en otra cosa que no fuera la música. Tal vez, sólo tal vez, podría pedirle que... Y con esa idea, dándole vueltas en la cabeza, se dirige hacia él.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-2880279948428142152?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/2880279948428142152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=2880279948428142152' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/2880279948428142152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/2880279948428142152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/imagina.html' title='Imagina'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-901404410029536983.post-3618758997989567964</id><published>2008-07-02T09:57:00.000+02:00</published><updated>2008-07-07T17:24:46.740+02:00</updated><title type='text'>Cuestión de tiempo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C3cptoWsMes/SGuNtoURktI/AAAAAAAAABg/03W2eYiwR0I/s1600-h/brunner_dvd9.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.zonadvd.com/imagenes/articulos/compa_runner/brunner_dvd9.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;El desaliento y la angustia me han obligado a detener la marcha y buscar un punto de apoyo olvidando por unos instantes las bajas temperaturas que castigan la metrópoli estos días. Hoy todos hablan de lo mismo pero sólo yo creo haber comprendido el verdadero significado de ese suceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#333333;"&gt;Hallado sin vida el cuerpo de Jeremías Creen&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Guardias de la Prisión de Alta Seguridad de Avalons encontraron anoche, en su celda, el cuerpo sin vida de Jeremías Creen. El cadáver presentaba, al menos, una veintena de heridas de arma blanca. Creen cumplía cadena perpetua por el asesinato de su esposa, Katrina, ocurrido quince años antes …&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… Jeremías y Katrina fueron los primeros humanos en someterse al revolucionario tratamiento estético conocido por los ciudadanos de a pie como Transplante de Cerebros.&lt;br /&gt;La primera vez que la humanidad oyó hablar de esta novedosa técnica fue en el año I del Tercer Milenio cuando un equipo de investigadores de Dreamsmakers hizo públicos los resultados de sus trabajos sobre transplante de cerebros en primates. Con ellos Dreamsmakers estaba ofreciendo al mundo mucho más que la posibilidad de alargar una esperanza de vida que por aquel entonces superaba los ciento cincuenta años, estaba ofreciendo una nueva vida.&lt;br /&gt;Sólo las dificultades para conseguir voluntarios que, en vida, donaran sus cuerpos a la ciencia, les obligaron a posponer la experimentación en humanos hasta el año IV. Jeremías y Katrina fueron los primeros en asumir los riesgos que implicaba dicha intervención. Contaban entonces con ochenta y cinco años.&lt;br /&gt;Dos semanas de preparativos y veinticuatro horas de intervención les permitieron rejuvenecer sesenta años. Ahora habitaban en cuerpos de veinticinco, jóvenes, tersos y vigorosos, en la plenitud de la vida; ahora tenían por delante más de un siglo de existencia. Tres años después Katrina fue hallada muerta en su casa por su marido. Tenía el cuerpo cosido a puñaladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prensa sensacionalista del momento, adelantándose a acontecimientos posteriores, adjudicó inmediatamente la autoría del delito a su marido. Un mes después, Jeremías pasaba a disposición judicial como principal sospechoso del asesinato de su esposa, y aunque siempre proclamó su inocencia, el juicio acabó con un veredicto de culpabilidad y su encarcelamiento. Yo fui su abogado durante los seis meses que duró el juicio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Anoche, unas cuantas horas después de que me comunicaran su muerte, tuve mi primera pesadilla. Una pesadilla en la que no era yo el que soñaba. Una pesadilla dominada por el verdadero dueño de mi actual cuerpo. Una pesadilla en la que intentaba liberarse de mi dominio, de recuperar lo que era suyo, y aunque conseguí despertar a tiempo, una imagen persiste con fuerza en mi memoria: el brillo de un cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy todos hablan de lo mismo pero sólo yo creo haber comprendido el verdadero significado del suceso. Ahora sé que aquel hombre con cuerpo de niño y esencia de anciano no mentía al gritar su inocencia. Para mi desesperación ahora sé que sólo es cuestión de tiempo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/901404410029536983-3618758997989567964?l=tallermaggico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallermaggico.blogspot.com/feeds/3618758997989567964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=901404410029536983&amp;postID=3618758997989567964' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/3618758997989567964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/901404410029536983/posts/default/3618758997989567964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallermaggico.blogspot.com/2008/07/cuestin-de-tiempo.html' title='Cuestión de tiempo'/><author><name>Maggi Co</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
